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Encontrarse a uno mismo, la generosidad y la hospitalidad, su inconmensurable medio ambiente y la paz que proporciona, su excelente patrimonio histórico, sus amables gentes… pero, sobre todo, la conexión con lo espiritual, es lo que lleva a personas de todo el mundo a ponerse las botas y la gorra para recorrer el Camino de Santiago o los muchos caminos de Santiago.

Desde luego, se trata de una experiencia inigualable e irrepetible para todo el que ya lo ha recorrido. Estos son los tres más utilizados. Cada uno es diferente a los demás, sorprenderán al viajero:

El camino del norte

El camino del norte es el más utilizado de todos, pues sirve como punto de partida para españoles y extranjeros que quieren comenzar el trayecto desde la propia península Ibérica.

La ruta traza, concretamente, un recorrido que comienza en Irún y atraviesa espléndidas zonas naturales de la cornisa cantábrica, pasando por el País Vasco, Cantabria y Asturias para acabar entrando por Galicia a través del hermoso municipio de Ribadeo.

El único tramo más duro, aviso importante para quienes vayan a atravesarlo por primera vez, es el de Euskadi.

El camino francés

Se puede decir que el camino francés es, sin lugar a dudas, el más tradicional de todos. Esta extensa ruta, de 800 kilómetros de principio a fin, conecta Europa desde Francia con España a través de los Pirineos.

Una de las ventajas que ofrece este dilatado trazado es que se podrán contemplar, durante la experiencia, maravillas naturales y culturales de comunidades autónomas tan bonitas como son Aragón, Navarra, La Rioja, Castilla y León y Galicia.

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Disfrutar del Camino de Santiago es una experiencia indescriptible.

Hay muchos tramos interesantes por varias razones, pero claramente destaca el que va desde Sarria, un bonito municipio gallego, hasta Santiago de Compostela, ya en Galicia. Es famoso porque justo se andan los 100 kilómetros mínimos exigibles para conseguir la Compostela, otorgada por las autoridades religiosas del lugar.

El camino portugués

El camino portugués es el más disperso de los tres. Aunque existe un avalado Camino Portugués Central, lo cierto es que existen varios caminos alternativos que parten desde Lisboa hasta la Catedral de Santiago de Compostela.

Si se opta por el original, algo muy recomendable, el caminante podrá admirar hermosos pueblos como son Barcelos, Ponte de Lima, Santarén o Coimbra hasta llegar a Tui, población perteneciente ya a la comunidad autónoma de Galicia.

Y si no se quiere hacer todo este largo aunque bonito recorrido puedes empezar este trazado desde dicho municipio gallego hasta llegar a su capital. Son solo seis fáciles etapas.

En cualquier caso, cualquier otra ruta alternativa al tradicional Camino Portugués Central será también una buena opción, aunque la más destacable es esta: el Camino Portugués de la Costa.

Su punto de partida es Oporto, la histórica ciudad portuguesa famosa por sus vinos, y sigue todo su trazado por la costa, entrando en tierras gallegas a través de A Guarda, otro famoso pueblo gallego. A quien le guste el mar y el paisaje playero, este otro recorrido le encantará.

Una aventura de vida que cambia la vida de miles de peregrinos, ¿te animas a llevar a cabo este camino?


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