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Si el viajero se desplaza hasta el municipio de Chamartín, en la provincia de Ávila, podrá conocer in situ el Castro de la Mesa de Miranda, uno de los asentamientos más importantes y mejor conservados de la cultura vetona.

La historia del Castro de Miranda

Un pueblo prerromano que floreció en la región durante la Edad del Hierro, aproximadamente entre los siglos V y II a.C.

El castro se encuentra en una meseta elevada, lo que le proporcionaba una posición defensiva estratégica. Desde allí, se puede controlar visualmente una amplia extensión del territorio circundante.

Con una extensión considerable, que abarca alrededor de 11 hectáreas, el castro está rodeado por robustas murallas de piedra que en algunos puntos alcanzan hasta cuatro metros de espesor.

Unas murallas que son un claro ejemplo de la arquitectura defensiva vetona, diseñada para proteger a los habitantes del castro de posibles ataques.

Se unifica en una declaración el Castro de la Mesa de Miranda y la Necrópolis de la Osera, al tratarse de un mismo bien cultural, conformado por el castro, zona de hábitat compuesto por tres recintos amurallados, y la necrópolis de la Osera, que ocupa parte del tercer recinto.

Hallazgos en el Castro de Miranda

Dentro del recinto amurallado se encuentran restos de viviendas y otras construcciones que muestran la organización urbana de los vetones.

También se han hallado restos de talleres y otras instalaciones que indican una actividad económica diversificada. El castro de Miranda cuenta con varias puertas de acceso, algunas de las cuales estaban protegidas por bastiones adicionales.

Uno de los hallazgos más característicos de la cultura vetona en el Castro de la Mesa de Miranda son las estelas y los verracos, esculturas de piedra que representan toros, cerdos o jabalíes, y que se encuentran distribuidas tanto dentro como fuera del recinto amurallado.

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Merece la pena acercarse para contemplar el yacimiento vetón del Castro de la Mesa de Miranda./ David Perez

También se han encontrado numerosos fragmentos de cerámica, herramientas de hierro y otros utensilios domésticos que proporcionan información valiosa sobre la vida cotidiana de los habitantes del castro.

Entre los hallazgos destacan piezas de orfebrería como fíbulas y otros adornos personales que muestran un alto nivel de habilidad técnica.

La cultura de los vetones

El Castro de la Mesa de Miranda es un testimonio vital de la cultura vetona, que ofrece una visión detallada de su modo de vida, sus prácticas defensivas y su organización social.

Este yacimiento es crucial para comprender la prehistoria de la península ibérica y la evolución de las comunidades indígenas antes de la romanización.

Los vetones (en latín vettones), etnónimo que podría significar ‘los guerreros’, ‘los saqueadores’ o ‘los viajeros’, fue el demónimo que los historiadores griegos y romanos emplearon sobre el conjunto de los pobladores prerromanos de cultura celta que habitaban un sector de la parte occidental de la península ibérica y que compartían un denominador más o menos común.

Su asentamiento tuvo lugar entre los ríos Duero y Tajo, principalmente en el territorio de las actuales provincias españolas de Ávila, Salamanca y Cáceres, y en parte de las de Toledo y Zamora.

Hoy en día, el Castro de la Mesa de Miranda es un sitio protegido y un importante destino turístico y educativo. Se han realizado esfuerzos significativos para conservar y poner en valor este patrimonio, incluyendo la creación de rutas y paneles informativos para los visitantes.

Otro lugar de excepcional interés histórico relacionado con la cultura celta en la Península es el Castro de Ulaca, también en Ávila, por lo que no hay que desplazarse mucho de un lugar a otro para viajar en el tiempo.

Cómo llegar al Castro de la Mesa de Miranda: Se accede a través de la carretera AV-110 hasta Chamartín, municipio de pequeñas dimensiones, cuya arquitectura popular resulta representativa de la zona serrana. A poco más de dos kilómetros al norte del pueblo se halla el castro. El acceso puede hacerse a pie o con vehículo rodado a través de un camino de tierra.


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