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Es una de las carreteras más legendarias del planeta y, aunque el progreso se ha llevado por delante muchos de sus tramos, la Ruta 66 atraviesa ocho estados de los Estados Unidos y los paisajes más diversos, desde exuberantes montañas a áridos desiertos.

Autorización para viajar

Como viajero interesado en acometer esta gran aventura, el lector debe tener en cuenta un aspecto: el ESTA visa (Sistema Electrónico para la autorización de viaje) para Estados Unidos resulta más que necesario.

El ESTA para Estados Unidos permite visitar territorio norteamericano sin tener que acudir a una embajada o consulado para solicitar una visa americana tradicional. Aprende el modo de solicitar el ESTA en Byevisa para poder visitar este fascinante país varias veces durante un máximo de 90 días.

Comencemos la aventura: ¿Qué queda en California, incluso en USA, del espíritu de los pioneros? ¿De aquel american way of life, germen de la nación más poderosa del planeta? Muchos intentan recuperarlo a bordo de una moto Harley Davidson, en un todoterreno, incluso sobre una bicicleta o a pie, mientras recorren los tramos, cada vez menos, de una carretera mítica.

El recorrido de la Ruta 66

La misma que John Steinbeck bautizara, allá por 1939 en Las uvas de la ira, como la Mother Road (la carretera madre), tal es la importancia de esta vía en la historia del país. De hecho, sus más de 2.400 millas (casi 4.000 kilómetros) han visto pasar tiempos turbulentos, dos grandes guerras, depresiones económicas que trajeron riadas de emigrantes en busca de prosperidad.

Luego la Ruta 66 también ha atraído, en tiempos de mayor tranquilidad, a millones de viajeros por carretera, que usaron la autopista como la mejor forma de ir, desde Chicago, en la lejanísima Costa Este, hasta Los Ángeles y Santa Mónica, ya en el Oeste, que convierten el viaje en una parte más de sus vacaciones.

Para satisfacer las necesidades de aquellos viajeros surgieron alojamientos, restaurantes, gasolineras, locales de espectáculos, mercados, autoservicios y tiendas de souvenirs, entre otros miles de establecimientos.

Algunos de aquellos negocios perduran todavía en los tramos de ruta que quedan transitables, pero lo cierto es que la mayor parte cayó en desgracia cuando, a partir de los años 60, comenzaron a trazarse vías alternativas a la 66, autopistas de varios carriles, que sepultaron muchas millas de la ruta original.

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El paisaje más genuino de Estados Unidos se ve en cada una de las paradas de la Ruta 66.

¿Por qué estados atraviesa la Ruta 66?

La historia comenzó a principios de los años 20 del pasado siglo, cuando tres empresarios convencieron al Gobierno del país de la idoneidad de trazar una gran carretera, pues hasta ese momento, la mayor parte de las vías que partían del Este finalizaban su recorrido en las Montañas Rocosas.

La carretera, que se bautizó como Route 66 y que no estuvo totalmente pavimentada hasta el año 1938, atravesó el país en diagonal y, ya desde el principio, se convirtió en un auténtico emblema nacional y en un motor económico entre zonas que, hasta ese momento, habían estado prácticamente aisladas. De hecho, atravesaba ocho estados: Illinois, Missouri, Kansas, Oklahoma, Texas, Nuevo México, Arizona y, finalmente, California.

Desde entonces, la 66 no ha dejado de existir. Se ha convertido en un destino mítico y en inspiración de rockeros, poetas y road movies. Atraídos por la leyenda de la ruta, son muchos los viajeros que deciden recorrer los que queda de su trazado.

Cruzar Estados Unidos en coche

Comparada con la perfecta señalización de las grandes carreteras, es fácil perderse cuando uno se adentra en la vieja 66. Pero, una vez aceptado el hecho de que se trata de una ruta accidentada, la aventura está garantizada gracias a sus ‘meandros’ y sus particulares personajes.

Al abrigo de pequeños pueblos-calle, donde se deterioran las carrocerías de coches o camiones que antes veíamos en las películas en blanco y negro, se entremezcla la historia de Estados Unidos con las vidas de sus habitantes.

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La Ruta 66 cruza Estados Unidos de este a oeste.

Gasolineras inservibles y garajes abandonados se han transformado, en cada estado, en museos de curiosidades. Todos hablan de la gloria y de la caducidad de esta madre de las carreteras. El asfalto se enmaraña entre las montañas rojas, donde aún viven los indios, y entre sus profundos barrancos.

Luego se desliza por enormes llanos donde crecen arbustos desmochados, redondos como bolas, y también entre desiertos donde merodean los buitres. Así, hasta morir en Santa Mónica, ya en California, junto a una estaca de madera desde la que se domina la rizada superficie del Pacífico.

Autopistas de la Ruta 66

La modernas autopistas, sobre todo la interestatal 40, han acabado con buena parte de lo que fue aquel trazado histórico de la Ruta 66. Los tramos más largos de carretera que han sobrevivido al empuje de esas vías rápidas se pueden encontrar, sobre todo, al oeste de Arizona y al este de California.

En concreto, existe un tramo de más de 100 millas en el primero de esos estados, entre Seligman y Kingman. Entre otros atractivos, la ruta discurre en parte por la Reserva India Havasupai. 

Otra interesante sección, también cercana a las 100 millas de longitud, es la que atraviesa parte del desierto de Mojave, a través de la zona de Amboy, en California. Entre las localidades que mejor han preservado el espíritu pionero de la ruta se pueden citar Williams, las ya citadas Seligman y Kingman, y Peach Springs.

Un viaje que ha hecho y sigue haciendo historia. La Ruta 66 forma parte los anales de la conducción por carretera, con un continuo descubrimiento de lugares y personajes que forman parte del acervo estadounidense. La América profunda tiene su reflejo en este viaje que marca la vida de quien lo realiza.

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