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Apostar a una posibilidad y obtener un beneficio si la predicción es acertada. Un hábito muy común desde hace miles de años, que se ha ido desarrollando de diversas formas en sociedades muy diversas.

El deporte ha jugado un papel fundamental en esta actividad, pues ofrece un contexto ideal y bastante acertado para realizar una predicción. En ese sentido, la derivación más común a lo largo de la evolución de los pueblos han sido las apuestas deportivas.

Esta iniciativa ha estado presente desde los primeros pasos democráticos en la Grecia Antigua hasta la sociedad actual, en la que los ciudadanos se conectan a Internet y acceden a plataformas especializadas como Match.Center para realizar sus pronósticos. 

Los griegos y el deporte

Los griegos fueron los creadores de muchas de las modalidades deportivas que hoy en día se ven por televisión, especialmente en el atletismo. Carreras de fondo, de velocidad, lanzamiento de peso o de jabalina, entre otros deportes, se formalizaron a través de las Olimpiadas.

La primera edición de este evento data del siglo VII a.C. como un acontecimiento social que reunía a gente de todas clases sociales, quienes no se querían perder el espectáculo. La emoción presente en el interior del recinto se trasladó al exterior, donde los aficionados empezaron a poner un aliciente especial a cada partida: las apuestas deportivas. 

Los primeros informes sobre el recurso a las apuestas en unas Olimpiadas se remontan al año 676 a.C. Los deportes que dominaban, por entonces, el escenario, eran las peleas de gladiadores y las carreras de carros. Los aficionados tenían la oportunidad de apostar a quién sería el ganador, creando así una disputa con otra persona, que apostaba al contrario.

El acertante se llevaba el premio, que consistía básicamente en unas monedas. La acción de apostar en este tipo de acontecimientos fue generalizándose y expandiéndose por otras ciudades de Grecia en los que también se realizaban eventos de estas características, hasta el punto de que se consolidó como una actividad más asociada a cada cita deportiva de la época. 

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Las carreras de perros se considera una competición deportiva.

Roma: peleas de gladiadores

Las apuestas deportivas se quedaron así entre la sociedad griega, la más avanzada del momento, y fue adentrándose en otros pueblos a medida que avanzaron los siglos. El Imperio Romano, que dominó el mundo durante cuatro siglos, acogió este concepto y lo aplicó en sus eventos deportivos.

Las peleas de gladiadores y las carreras de cuadrigas se mantuvieron como los principales atractivos de ocio para el pueblo, que, siguiendo con la mentalidad griega, se aficionó a las probabilidades. La aportación de Roma, en este camino, fue la de una mejor organización en la actividad de las apuestas, por medio de intermediarios que regulaban la actividad, logrando así una interacción más dinámica, fluida y transparente entre todas las partes. 

La Edad Media, caracterizada por las constantes peleas cuerpo a cuerpo entre soldados, también se nutrió del jugo de las apuestas. Los duelos entre caballeros eran protagonistas y aquellos que seguían unas reglas de juego admitían los pronósticos del público asistente. Había diferentes modalidades de lucha, lo que suponía una apertura a la imaginación de los aficionados. 

Reino Unido y expansión europea y norteamericana

El país que revolucionó y profesionalizó las apuestas deportivas fue Reino Unido. Las carreras de caballos fueron ganando protagonismo y ampliándose a un público más general, saliendo así de la exclusividad de la clase burguesa y los terratenientes.

Durante el Siglo XVIII, los campos de ruedo británicos acogían importantes carreras que eran seguidas por miles de personas desde las gradas y otras cientos de miles que seguían la evolución del evento por la radio.

Las apuestas se asociaron rápidamente a estas carreras y antes de cada salida era habitual ver a gente discutiendo y apostando. La tradición continuó y se consolidó, hasta que a mediados de 1800 se abren en Reino Unido las primeras casas de apuestas del mundo. Los ciudadanos tenían la posibilidad de acudir a un establecimiento especializado y realizar, de forma legal y controlada, sus apuestas para estas carreras. 

La oferta fue creciendo y el país se abrió a otros deportes, como las carreras de galgos (la primera data de 1876, en Londres) y el fútbol, un juego con balón y veintidós participantes que nació en las ciudades industriales del norte de Inglaterra.

El siglo XX fue el de la expansión de las apuestas deportivas por el resto de Europa y Estados Unidos. Fútbol, baloncesto, tenis, baseball y un largo etcétera de deportes que admitían la posibilidad de realizar una apuesta. 

Juego online

Si bien cada país ha tenido una fórmula diferente (en España, por ejemplo, se puso en marcha La Quiniela durante la etapa franquista), todos han admitido, de una u otra manera, las apuestas deportivas hasta la actualidad.

Hoy el público se conecta desde su teléfono móvil y accede a un mercado que es global. Un español puede realizar un pronóstico a un partido que se disputa en Japón, y viceversa. Los aficionados han encontrado en este sector un modelo de ocio que ha revolucionado la forma de ver el deporte.


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