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Al oeste de Miranda de Ebro, a poco más de 70 kilómetros de Burgos, sobre una escarpada roca protegida por un antiguo castillo, se alza Frías, de apenas 300 habitantes, una de las poblaciones más atractivas y con mayor pasado de toda la zona, la comarca de las Merindades. Su fisonomía parece haber congelado a la villa en el tiempo varios siglos atrás. En concreto en el Medievo. Da fe su trazado medieval.

La historia de Frías

Y es que, a pesar de ser tan menuda en población, Frías ostenta el título de ciudad, beneficio que adquirió de la mano del rey Juan II en el siglo XV. Frías se convirtió así en la ciudad con menor población de España.

Frías exhibe con orgullo un pasado repleto de títulos, honores y batallas que para sí quisieran otras grandes urbes. Es uno de esos pequeños lugares turísticos de Castilla y León de los que apenas se percibe el viajero. Puede presumir de ser un ducado (el de Frías) en activo.

El castillo de Frías

Frías aparece citada por primera vez en la segunda mitad del siglo IX. Sería uno de tantos pueblos surgidos en los primeros momentos de la ocupación del Alto Ebro. De aquellos años nos quedan los sepulcros rupestres de los alrededores de la parroquia de San Vicente, entonces cementerio.

Puente frias
La localidad burgalesa de Frías tiene uno de los puentes más bonitos de España.

El castillo, de estilo gótico (siglo X), construido por el rey de Castilla Alfonso VIII, sí uno de los vencedores de los almohades en la batalla de Las Navas de Tolosa, tiene una bella torre del Homenaje que proporciona unas magníficas vistas sobre rojos tejados y estrechas calles de lo que fue un importante enclave.

Se trata, sin lugar a la duda, de uno de los más espectaculares castillos roqueros de toda España y que gozó de un gran valor estratégico en su época. En su interior llama la atención un patio de armas al que se accede pasando por un puente levadizo que sortea un foso. De la original fortaleza permanecen capiteles románicos en los que se representan caballeros y figuras mitológicas. Y es que la torre del Homenaje, que permanece en sorprendente equilibrio sobre un peñasco, se derrumbó a finales del siglo XIX.

Alfonso VIII y Frías

Es evidente que el auge de Frías proviene de tiempos de Alfonso VIII. Es quien la escoge, repuebla con un fuero, la convierte en centro comercial, viario y, sobre todo, defensivo. El monarca concedió a Frías derecho de mercado y un especial fuero que convirtió a la localidad burgalesa en capital del valle e importante centro industrial. A ello contribuyó el puente medieval sobre el río Ebro que encabeza la lista de insignes monumentos que atesora Frías.

Su extensión alcanza los 143 metros de largo, y sobre él atraviesa la calzada romana que hizo posible el comercio entre la costa cantábrica y la meseta castellana. Tiene nueve arcos y aunque su construcción es asimétrica debido a la necesidad de adecuarse a la geología del río, constituye uno de los mejores ejemplos de puente fortificado en España.

Un importante centro comercial

Su construcción fue consecuencia de la repoblación realizada por Alfonso VIII, así como la fijación de un mercado y que se le otorgara un fuero que la nombrara centro comarcal y capital del Valle de Tobalina. Frías volvió a ser realenga en 1396 y, como en otros lugares (Balmaseda) es posible que por estos años se añadiese la torre para cobrar el pontazgo.

La fortaleza del municipio se encuentra emplazada cerca del núcleo urbano de Frías, que está declarado Conjunto Histórico Artístico, desarrollado en cuesta. Las empedradas calles conducen al viajero hasta la iglesia de San Vicente Mártir, de estilo románico.

La portada original de este templo se puede contemplar en un lejano lugar si se cruza el charco: Nueva York, en concreto en el Museo de los Claustros del Metropolitano. Las casas de la zona alta de Frías, por su parte, se han adaptado al particular terreno sobre el que se asienta la ciudad, excavando la roca de La Muela y quedando como casas colgantes dignas de ser contempladas, cuanto menos, un buen rato.

frias vista
Frías tiene un encanto especial que enamora al viajero.

La muralla urbana de la villa burgalesa contaba antaño con tres puertas de acceso a Frías. La Puerta de la Villa se hundió y a día de hoy se conservan la Puerta del Postigo y la Puerta de Medina, que pueden ser visitadas por el viajero, si así entra en sus planes.

La primera se ubica cerca de la iglesia de San Vicente y presenta una portezuela baja y estrecha por un atrincheramiento que está abovedado. Mientras, la de la Medina se localiza cerca del castillo y presenta un arco de medio punto y un acceso en rampa de caracol.

Sin duda, Frías conserva más patrimonio digno de ser visitado por el viajero: el convento de Vadillo (siglo XIII), con una destacada iglesia gótica y parte del claustro. Junto al río Molinar se ubica un lavadero medieval que se utilizaba hasta hace poco.

Precisamente, a lo largo de este curso fluvial, situado entre Frías y la pedanía de Tobera, se precipita al río Ebro a través de un hermosa cascada después de abrirse paso entre los Montes Obarenes, donde forma un profundo desfiladero. Tobera también congrega las destacadas ermitas góticas del Santo Cristo y de Santa María de la Hoz. Resultan de obligada visita.

http://youtu.be/zjvWoesOuEA

Dónde dormir: Casa Rural La Solana de Frías; Calle del Mercado, 24; 09211 Frías (Burgos); teléfono: 947357262.

Dónde comer: Bar Restaurante El Chato; Calle Mercado, 21; 09211 Frías (Burgos); teléfono: 947357069.


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