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Hablar de Antoni Gaudí es hacerlo de uno de los mejores arquitectos de la historia de esta disciplina. Un genio, sin duda. Original de Reus (Tarragona) de 1852, incorporó a sus edificios y otras obras unas soluciones constructivas inspiradas en la naturaleza dotadas de un estilo único y exclusivo.

Su impronta más profusa se deja ver en Barcelona, en inmuebles como la Sagrada Familia, la Casa Vicens, el Palacio Güell, la Casa Batlló o La Pedrera, y en espacios como el fantástico Park Güell. Edificios considerados Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.

La máquina del tiempo nos lleva de viaje histórico a la Barcelona de finales del siglo XIX y principios del XX para rememorar el pasado de Gaudí y disfrutar de una ruta por la mayoría de edificios que levantó con maestría.

Antes de ello, conviene saber que Barcelona es una ciudad que ofrece muchas oportunidades al viajero. Una metrópoli para disfrutar de todos sus rincones y todas las actividades que ofrece. Para empezar a comprender mejor cómo se desarrolla la Ciudad Condal, no dudes en visitar esta web sobre Barcelona que tiene un contenido muy útil. Para conocer la ciudad como un barcelonés de verdad.

Ya de vuelta a la historia y ruta que nos ocupa, entre 1900 y 1910, el arquitecto experimentó su etapa de máximo esplendor profesional. En las obras que Gaudí realizó en Barcelona, como el Park Güell (1900-1914), la Torre Bellesguard (1900-1912), la Casa Batlló (1904-1906), La Pedrera (1906-1909) y la cripta de la Colonia Güell (1908-1914), el de Reus demostró su inmensa capacidad creativa.

La Sagrada Familia

El Templo Expiatorio de la Sagrada Familia fue iniciado el 19 de marzo de 1882 a partir del proyecto del arquitecto diocesano Francisco de Paula del Villar. A finales de 1883, se encargó a Gaudí la continuación de las obras, labor que no abandonó hasta su muerte, en 1926. A partir de entonces, varios arquitectos han continuado la obra siguiendo la idea original de Gaudí, convirtiéndose en uno de los signos de identidad más universales de Barcelona y de España.

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Casa Batlló

En el número 43 del Paseo de Gracia se alza majestuosa la Casa Batlló, un icono auténtico de la Ciudad Condal. Construida entre 1906 y 1906, se trata de una remodelación integral de un edificio previamente existente en el solar, obra de Emilio Sala Cortés. Ocupa un total de 4.300 metros cuadrados. Tiene 32 metros de altura, 14,5 de ancho y ocupa ocho plantas. Gaudí se inspiró en las formas orgánicas de la naturaleza para diseñar el edificio, dotado de una gran riqueza estructural, de formas y volúmenes desprovistos de rigidez racionalista.

La Pedrera

La Casa Milá (1906-1909) es un inmueble único de Gaudí en Barcelona. Se trata, quizás, del edificio civil más emblemático del arquitecto catalán, tanto por sus innovaciones constructivas y funcionales como por las soluciones ornamentales y decorativas. Una obra de arte total, con mayúsculas. Parecida a una cantera a cielo abierto, presenta formas extraídas de la naturaleza. Fue la última obra civil de Gaudí y supuso la ruptura con los esquemas de su tiempo (Paseo de Gracia, 92)

Casa Vicens

En el carrer de les Carolines, 24 se alza la Casa Vicens, de estilo mudéjar, interpretada con mucha imaginación y originalidad. Fue el primer encargo importante para Gaudí. Aquí empleó por primera vez el arco parabólico. Todo se basa en la ornamentación, realizada con materiales sencillos.

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La Sagrada Familia.

Palacio Güell

El edificio de la calle Nou de la Rambla se desarrolla alrededor del corazón del salón central. Gracias a las numerosas aberturas que dejan pasar la luz, la cúpula parece un cielo estrellado. Construir la residencia urbana de Eusebi Güell no fue una tarea fácil para Gaudí.

Park Güell

En las estribaciones de la sierra de Collserola se extiende, como una obra de arte inmensa a cielo abierto, uno de los parques y jardines más bellos de toda España. Se trata de un reflejo de la plenitud artística de Gaudí: pertenece a su etapa naturalista, período en que perfeccionó su estilo personal, a través de la inspiración en las formas orgánicas de la naturaleza, para lo que puso en práctica toda una serie de nuevas soluciones estructurales originadas en sus profundos análisis de la geometría regalda.

A partir de 1914, Gaudí rechazó cualquier otro encargo y destinó todas sus energías a la construcción de la Sagrada Familia, consciente de que se trataba de su legado más importante, su obra cumbre.


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