PUBLI
Comparte

Existe un lugar en la provincia de Guadalajara llamado Jadraque, en donde el Castillo del Cid, sobre una imponente colina, reunía a los más valientes guerreros para ser nombrados caballeros del Rey.

Emblema de la Ruta de los Castillos y del Camino del Cid, en esta localidad alcarreña se puede sellar y solicitar el salvoconducto de la ruta peregrina.

Su estratégica situación le valió ser fortaleza defensiva para todos los moradores de la villa, desde los señores feudales hasta los árabes que ocuparon la península Ibérica.

La historia de Jadraque y su castillo

Aquí, en la Edad Media, llegaban los más valientes guerreros del ejército cristiano para ser nombrados caballeros en su majestuoso patio de armas. De aquel pasado esplendor, el Castillo del Cid conserva sus altas y sólidas murallas y los torreones desde los que se divisa el Valle de Henares.

Llamado así por fervor popular, el castillo pudo haber sido conquistado a los árabes por Rodrigo Díaz de Vivar. De origen árabe de los siglos X y XI, fue conquistado definitivamente por Alfonso VI en el año 1085, quedando en calidad de aldea bajo la villa de Atienza.

Más tarde, en el año 1434, el rey Juan II lo donaría a su parienta doña María de Castilla, nieta del rey Pedro I el Cruel.

PUBLI

Su arquitectura imponente y sus murallas bien conservadas cuentan la historia de la región, proporcionando a los visitantes una visión fascinante de la Edad Media.

Qué ver en Jadraque

Con sus calles empedradas y su arquitectura medieval, Jadraque ofrece una experiencia única que transporta a sus visitantes a tiempos pasados. La excursión puede comenzarla el viajero en la villa medieval de Hita, declarada Conjunto Histórico Artístico, y cuna del famoso Arcipreste de Hita, Juan Ruiz, autor del Libro del Buen Amor.

Después, tiene la posibilidad de acabar el recorrido en Cogolludo, que conserva el palacio renacentista de los Duques de Medinaceli, los restos de su fortaleza y su magnífica iglesia de Santa María, con un lienzo de José Rivera en su interior.

Pero volvamos a Jadraque. Conocido como Castillo del Cid, en realidad la fortaleza fue levantada en el siglo XV por el cardenal Mendoza «sobre el cerro más perfecto del mundo», según el filósofo Ortega y Gasset. 

Las casas de piedra con detalles arquitectónicos únicos dan testimonio de la tradición y la artesanía local. La Plaza Mayor, rodeada por edificaciones con balcones de hierro forjado, es el corazón social del pueblo, donde residentes y turistas se mezclan en un ambiente acogedor.

fortaleza_jadraque
Castillo de Jadraque./ Diego Delso

La iglesia parroquial de San Juan Bautista es otro tesoro arquitectónico que merece la atención de los visitantes. Su fachada gótica y su interior adornado con detalles barrocos capturan la esencia de la religiosidad y la influencia artística de diferentes períodos.

Qué hacer en Jadraque

Si hablamos de yantares y buen comer, los fogones locales son famosos por su cabrito, asado en horno de leña y con un toque final de misteriosas hierbas aromáticas. Cada bocado es una oportunidad de saborear la autenticidad y la dedicación de la cocina regional.

Jadraque no solo ofrece un viaje al pasado, sino que también se conecta con la naturaleza que lo rodea. Rodeado por la belleza natural de la comarca, este pueblo se convierte en un refugio para aquellos que buscan escapar del bullicio de la vida moderna.

Los senderos que serpentean por los campos y bosques cercanos invitan a los amantes de la naturaleza a explorar la biodiversidad de la región.

Las festividades locales, como la Semana Santa y las celebraciones en honor a San Juan Bautista, son eventos que animan las calles de Jadraque con coloridos desfiles y tradiciones arraigadas.

Estas festividades no solo son momentos de alegría y devoción, sino también oportunidades para que los visitantes se sumerjan en la cultura y la hospitalidad del pueblo.

Aunque Jadraque puede parecer un remanso de paz, también ha sabido adaptarse a los tiempos modernos. La hospitalidad de sus habitantes, combinada con la preservación de su patrimonio, crea un equilibrio armonioso entre el pasado y el presente.

En conclusión, Jadraque se erige como un tesoro histórico en la provincia de Guadalajara.


Comparte
PUBLI

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí