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La leyenda nos cuenta que Santiago, uno de los apóstoles de Jesucristo, fue pasado a espada por orden de Herodes Agripa I en marzo del año 44. El cadáver fue robado por sus discípulos y lo trasladaron desde Palestina a Hispania, a la lejana Galicia, la tierra donde el apóstol había predicado. La barca se alejó y, tras muchos días de travesía, a través del Mediterráneo, cruzó las Columnas de Hércules, salió al océano Atlántico y llegó misteriosamente hasta el puerto romano de Iria Flavia, la capital de la Galicia romana.

El origen de Compostela

Cuando la embarcación llegó sin tripulación, quiso el destino que quienes la encontrasen fueran humildes pescadores cristianos que habían conocido en vida al apóstol. Reconocieron el sepulcro por el escudo y grabado que habían dejado sus discípulos. Lo extrajeron de la barca y lo sepultaron sobre una enorme piedra que se fundió transformándose en un sarcófago.

En el año 825, un eremita llamado Pelayo quedó sorprendido por unas luces llamativas que surgían de la tierra. Avisó al obispo Teodomiro de Iria Flavia quien descubrió que las luces indicaban el lugar exacto donde los discípulos habían enterrado el cuerpo del decapitado Santiago el Mayor, oculto tras una densa vegetación. Se trataba de una estrella brillante y fija (de donde Campus Stellae, Compostela) que indicó donde se encontraba el sepulcro.

Teodomiro no tardó en acudir hasta el lugar, hoy Santiago de Compostela. Y una vez allí encontró una losa de mármol, unos huesos humanos (un antiguo cementerio romano, como han demostrado excavaciones arqueológicas), y llegó a la conclusión, por ‘revelación’, de que los restos de aquel cuerpo pertenecían al apóstol, nada menos. La mayoría de estos hechos referidos de generación en generación pertenecen al ámbito de la leyenda y el mito, lo que de ningún modo quiere decir que carezcan de fundamento, sino todo lo contrario.

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La tumba que se dice que acoge los restos óseos del apóstol.

Apoyado por la monarquía astur

El hallazgo tuvo el apoyo del rey Alfonso II el Casto, que ordenó levantar una ermita. Vio en aquel descubrimiento la oportunidad de ganar fuerza, poder y prestigio. En un intento de romper la hegemonía de la iglesia de Toledo, pactó con el rey franco Carlomagno que este presionaría al papado para certificar la autenticidad del descubrimiento a cambio de una reliquia. Muy pronto la noticia se extendió por toda Europa y con el paso del tiempo la afluencia de cristianos al sepulcro se convirtió en algo habitual.

A partir de aquel entonces al parecer comenzaron a darse toda una serie de apariciones marianas, curaciones milagrosas y demás fenómenos inexplicados que hicieron que gentes de todos los lugares venerasen la figura del apóstol y pidieran valor para sus batallas contra los avances del Al-Ándalus. Tras el saqueo de Compostela por parte del califa Almanzor en 997, la fama del sepulcro apostólico se multiplicó y alcanzó notoriedad europea.

El Camino: meta de peregrinos

Santiago de Compostela devino así meta privilegiada de peregrinación y punto final de convergencia de los caminos de la incipiente Europa y, al mismo tiempo, el peregrino jacobeo se iba revelando, paulatinamente, desde los inicios del siglo IX, y especialmente en los siglos XI y XII. Finalmente, se alcanzó el objetivo de la operación jacobea: la recuperación del poder de Roma, de su Iglesia, y la destrucción de cualquier otra religión y de los antiguos cultos paganos.

En el siglo XIII Santiago se caracterizó por la magnificación mundial de la peregrinación. El 21 de abril de 1211 Alfonso IX de León asistió a la solemne consagración de la nueva catedral compostelana. Santiago ya contaba con una fama mundial que alcanzaba incluso las fronteras más alejadas del mundo conocido, traspasando el muro del islam.

Nuevo hallazgo

En 1875 tomó posesión de la sede compostelana un nuevo arzobispo, Miguel Payá Rico, quien decidió realizar un riguroso estudio arqueológico sobre los restos del apóstol Santiago que, según la tradición, se encontraban enterrados bajo el altar mayor.

La investigación halló en 1879 un tosco osario. A pesar de la falta de huesos, unos perdidos por el transcurso del paso del tiempo y otros por estar divididos en numerosos fragmentos, los especialistas pudieron reconstruir los esqueletos, los mismos que según la tradición estaban enterrados en el subsuelo catedralicio y que corresponderían al apóstol y a sus dos discípulos.

Los resultados que nos ofrecen los estudios sobre el sepulcro, si no son concluyentes, sí son definitivos para mirar casi en una única dirección: estamos ante un sepulcro de factura romana construido en el siglo I; en su interior reposan los restos de tres varones de mucha antigüedad; desde el siglo II existe culto cristiano en ese sepulcro y se les ha tenido como mártires; y en el siglo I un grupo de cristianos que escribían en griego y arameo reconocían en este punto del orbe tan alejado de Palestina en el enterramiento de un mártir de nombre Atanasio.

Patrimonio de la Humanidad

A partir de 1879, y más concretamente de la promulgación de la bula Deus Omnipotens, dada por León XIII en 1884, Santiago volvió a sonar internacionalmente, y el patronazgo del apóstol recobró su protagonismo en occidente. Daba de esta forma autenticidad a las reliquias de Santiago el Mayor, por lo que las peregrinaciones al santo lugar volvieron a cobrar fuerza.

En 1982 el papa Juan Pablo II se convertía en el primer pontífice que se arrodillaba ante el apóstol, después de ciento quince años santos. En 1986, la Unesco declaraba Patrimonio de la Humanidad la ciudad de Santiago de Compostela y, dos años más tarde, proclamaba el Camino de Santiago ‘primer itinerario cultural europeo’.

La veracidad histórica del hallazgo de los restos del apóstol, así como de su paso por España está en duda, dada la falta de pruebas documentales y arqueológicas. No tenemos ninguna certeza de su autenticidad, y es muy posible que carezca de toda base histórica. Solo existe la tradición, la leyenda y la convicción sobre la presencia del apóstol en Hispania.

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La supuesta tumba de Santiago se halla en la cripta de la catedral compostelana.

¿Es Prisciliano?

¿Pertenecen los restos del cofre de la ciudad compostelana al apóstol Santiago? La tradición pía lo afirma con devoción; la Historia y la Ciencia se limitan a decir que es posible, incluso probable, y que es imposible que el sepulcro haya estado ocupado por ninguno de los ‘héroes’ heréticos que ciertas personas se empeñan en enterrar en Compostela.

Una teoría apunta a que los restos del sepulcro compostelano pertenecen a un hereje llamado Prisciliano. Estudiosos como el historiador francés Louis Duchesne o el teólogo inglés Henry Chadwick afirman que la urna de la catedral de Santiago de Compostela contiene los restos de Prisciliano, un hereje del siglo IV ajusticiado por promover una escuela ascética y una actitud crítica con la opulencia de la jerarquía eclesiástica.

Para ver la urna de plata que contiene las supuestas reliquias de Santiago el apóstol se desciende por una escalera angosta de la catedral de Santiago a la pequeña cripta, situada en el lateral izquierdo de la capilla mayor, abierta al culto desde 1885. El lugar es el mismo en el que lo depositaron sus fieles Teodoro y Atanasio dos mil años atrás.

Es un mausoleo que se ha hecho con las piedras de un enterramiento romano del siglo I, del primitivo enterramiento del apóstol peregrino, un lugar recogido, estrecho, sin mucho espacio, con un largo reclinatorio, delante del cual, en un hueco en la pared, está un pequeño altar con la urna encima. La urna es de plata labrada de 1,25 metros de largo. En su frontal muestra las imágenes de Jesucristo, Santa María Salomé y los Apóstoles. En la tapa aparece el anagrama de Cristo, el Crismón, redondo con las iniciales de su nombre en griego X y P, el alfa y omega que son la primera y la última letra del alfabeto griego.

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1 Comentario

  1. Me ha encantado este artículo!! Me sorprende que siendo gallega desconozca tanta y tanta historia de mi tierra. Muchas veces buscamos lugares lejos sin pararnos a ahondar en nuestras raíces.
    Como no puede ser de otra manera, invito a tus lectores a visitar nuestra maravillosa tierra!

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