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Daroca, a 83 kilómetros de Zaragoza, ‘la ciudad de los siete sietes’ por su rico catálogo monumental, es un pueblo medieval dentro de una muralla (siglos XIII-XIV) que por sí sola justificaría una visita. Entre sus edificios renacentistas y barrocos que encontramos en su centro histórico destacan las iglesias de Santo Domingo de Silos y de San Miguel y, por encima de ellas, la colegiata de Santa María (siglo XVI), famosa porque alberga los nombrados Corporales de Daroca.

La historia del milagro de Daroca

El visitante no sabe qué admirar más: si la preciosa joya de orfebrería que sirve de relicario a los corporales o si los corporales mismos y el profundo alcance del milagro que provocaron. El prodigio se produjo en el año 1239 en las proximidades del pueblo valenciano de Llutxent, a 17 kilómetros de Játiva.

El noble Berenguer de Entenza lideraba compañías llegadas de Daroca, Calatayud y Teruel para hostigar a los musulmanes al sur del río Júcar tras la conquista de Valencia por Jaime I en 1238. Los sarracenos reunieron una importante hueste y sitiaron a los cristianos.

Después de un traidor ataque de los moriscos desencadenado en el preciso instante en que los cristianos asistían a misa, cuál no sería la sorpresa del cura oficiante cuando fue a echar mano de las seis hostias recién consagradas que había ocultado debajo de una piedra y las encontró ensangrentadas y pegadas a los corporales del envoltorio. El hecho se consideró como un milagro y ante el prodigio, los cristianos se lanzaron a la lucha encabezados por el cura. Los musulmanes fueron completamente derrotados.

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El encanto medieval de Daroca inivita a pasear por sus calles.

La burra que llegó a Daroca

Cuatro caudillos cristianos testigos del milagro porfiaron por llevarlas a sus respectivos pueblos. Tras amigable discusión, nunca reyerta, acordaron acudir a un juicio de Dios: pondrían los corporales sobre una burra sarracena que nunca antes había estado en tierras cristianas y la dejarían suelta para que ella misma escogiera el camino.

La burra, por evidente voluntad divina, se encaminó a Daroca y tras la ardua caminata (más de 50 leguas sin jamás detenerse a descansar ni a tomar aliento, despreciando los suculentos trigales por los que pasaba y el hecho de ir desprovista de bozal) llegó al pueblo, dobló las rodillas y cayó muerta, de agotamiento, junto al convento de las Anas. Una placa conmemora el acontecimiento: “Aquí cayó muerta la burra”.

Daroca, meta de peregrinaciones

No fue asunto baladí que la burra escogiera Daroca como el destino final de la reliquia, porque durante siglos el pueblo se convirtió en meta de peregrinaciones, una de las más importantes de la cristiandad, con la consiguiente afluencia de beneficios tanto materiales como espirituales.

Este relato se recoge así en la llamada Carta de Chiva, documento de 1340 enviado por el concejo de esta localidad de Valencia y que se guarda en el Archivo Colegial de Daroca. Desde entonces, los Corporales se convirtieron en el símbolo por antonomasia de la localidad aragonesa y en su elemento más universal.

En 1261, diputados especiales por Daroca acudieron a Roma a fin de informar al papa Urbano IV sobre el milagro, siendo introductores de los síndicos los doctores San Buenaventura y Santo Tomás de Aquino, quienes inclinaron el ánimo del pontífice a declarar la solemne fiesta del Corpus. El Papa Eugenio IV concedió en 1344 la celebración del año jubilar cada decenio, para conmemorarlo.

Daroca se convirtió en un gran centro religioso, en especial a partir del siglo XIV, con la visita de reyes y otras personalidades importantes. Para poder mostrar los Corporales a todo el mundo se construyó ‘La Torreta’ extramuros de la puerta Alta y ya a finales del siglo XVI una nueva iglesia.

Daroca Puerta Baja ecelan
Puerta Baja de Daroca.

Se aprovechó asimismo la afluencia de público para instaurar la feria del Corpus, que llegó a durar casi un mes. Esta y otras ferias hicieron de Daroca un centro comercial importante.

El día del Corpus (a principios del mes de junio), los Sagrados Corporales procesionan por las calles de la ciudad bajo una lluvia de pétalos de rosas, hasta la Torreta, extramuros, desde la que predicó san Vicente Ferrer. El Museo Parroquial de la colegiata de Santa María está abierto de 11 a 13 horas y de 17.30 a la primera misa de la tarde (19 horas en invierno y 20 horas en verano)

Los Corporales de Daroca son una reliquia más de la pléyade de objetos mágicos y de poder cristianos que se diseminan por las iglesias y templos de la Península. Para embarcarse en un nuevo viaje por la historia de las reliquias y la España Sagrada, puedes leer el último libro que acabo de publicar: La España Sagrada. Historia y Viajes Por Las Reliquias CristianasLos Corporales de Daroca: la historia de la reliquia 1 (Arcopress)

Dónde dormir en Daroca: Hotel Cienbalcones; Calle Mayor, 88, 50360 Daroca, Zaragoza; teléfono: 976545071.
-La Casa de las Aldeas; Calle Pedro Ciruelo, 1, 50360 Daroca, Zaragoza; teléfono: 976800086.

Dónde comer en Daroca: El Perragorda; Calle Mayor, 100, 50360 Daroca, Zaragoza; teléfono: 976802018.
-Bar Daroca; Plaza de Santiago, 2, 50360 Daroca, Zaragoza; teléfono: 648230860.


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