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Mallorca, con más de 900.000 habitantes, es la isla más grande de España y junto a Menorca, Ibiza y Formentera forman parte de las ya conocidas como Islas Baleares.

Según numerosos historiadores, el origen de Mallorca tiene lugar alrededor del año 7000 a.C., fecha en la que fue visitada por primera vez, durante la etapa talayótica, una era de la que se atesoran significativos yacimientos arqueológicos.

Debido a la maravillosa localización geográfica en la que se encuentra esta isla, en el pasado numerosas civilizaciones se la disputaron durante siglos: romanos, bizantinos, musulmanes y finalmente, los cristianos.

Por ello, Mallorca cuenta con una enorme riqueza cultural: desde torres de vigía, castillos o edificios históricos.

Además de su ya reconocida riqueza histórica, Mallorca está formada por unas impresionantes playas y calas de agua cristalina.

Por lo que no es de extrañar que se trate de uno de los destinos turísticos más demandados en el Mediterráneo.

Descubrir la isla en barco

La mejor manera de conocer las diferentes playas y calas de esta isla es a través del alquiler de un velero en Mallorca y el viajero va a descubrir el por qué:

Alquilando un catamarán en Mallorca podrá deleitarse de estas maravillosas playas de una forma única. Es mucho más íntimo y personal y le permitirá estar relajado alejado de grandes multitudes.

A bordo del barco, podrá permitirse el acceso a zonas privilegiadas a las que solo puede llegar por vía marítima y realizar actividades como buceo o esnórquel en un entorno idílico.

Calas y playas de Mallorca

Cala Fornells: está situada a unos 6 kilómetros de Calvià. Son famosas sus playas de Santa Ponça y Peguera, que reciben a miles de turistas todo el año.

Esta cala está formada por un pequeño entrante de mar con arena de grano grueso y aguas turquesas. Se trata del lugar ideal para fondear por la poca incidencia de viento y oleaje.

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Mallorca cuenta con calas de extraordinaria belleza.

Caló des Moro: situada al sur de Mallorca y a 6 kilómetros del pueblo de Santanyí. Es una playa virgen de arena fina y aguas transparentes y tranquilas, en las que se puede nadar o practicar esnórquel.

Cala Figuera: está ubicada a unos 13 kilómetros aproximadamente del Puerto de Pollença. Esta cala se forma debido a un entrante de mar en forma de U que finaliza con una playa rodeada de acantilados.

Cala Figuera está formada por arena dorada y cantos cubiertos de alga posidonia. Además, no suele estar muy concurrida y cuenta con maravillosas vistas.

Cala Ratjada: otro paraíso a descubrir en barco. Se encuentra en el noroeste de Mallorca, en el municipio de Capdepera.En este lugar hallaremos playas no muy concurridas y zonas tranquilas para darnos un baño.

Esta cala de arena fina y aguas turquesas, es perfecta para realizar buceo o esnórquel y disfrutar de su fauna marina.

Cala Pi: es una pequeña y bonita cala rodeada de acantilados, a 17 km de Llucmajor. Es un sitio muy visitado por su impresionante belleza paisajística y la variedad de servicios disponibles cerca de la playa.

También se puede hacer una visita a las cuevas marinas y sorprenderse con el paisaje.

Es Carbó: junto a la colonia de Sant Jordi, es una playa virgen de arena y aguas turquesas, lejos del turismo en masa. Tiene aguas poco profundas perfectas para disfrutar en familia y fondear.


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