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Quizás estemos ante el pueblo más bonito de Castellón. El paisaje es abrupto, barrancoso y con ramblas, peñascales yermos, bosquecillos de pinos y carrascas. Pero la carretera no está mal y al final del camino le espera al viajero si quiere visitar Morella. Se trata de una urbe que evoca la imagen de una montaña que parece un cono truncado fortificada por sucesivos recintos inexpugnables, con más de dos kilómetros de perímetro, 14 torres fuertes y seis puertas de acceso.

Visitar la fortaleza de Morella

Este pueblo amurallado está situado a 1.070 metros de altitud y se levanta alrededor de un montículo, coronado por un peñasco rocoso encima del cual se levantan los restos del castillo.

Es su fortaleza, pétrea sobre la mole rocosa, uno de los mayores emblemas de Morella. De aspecto imponente y macizo, a la vez que inexpugnable sobre la coma de la Mola, cuenta con plaza de armas, aljibe y prisión. Está declarada Monumento Histórico-Artístico. Sus 16 torres, 6 portales y casi dos kilómetros de muralla configuran una silueta única, coronada por el imponente castillo.

Cada piedra encierra historias, leyendas, alianzas y conflictos. Salones y Patio de Armas que han sido escenario de las batallas de El Cid Campeador, de contiendas como la Guerra de Sucesión, y eje de las guerras Carlistas. Estas piedras han sido testigo de los tiempos de cátaros y Austrias. 

castillo de Morella
Castillo de Morella./Makkukochi

Parece ser que a través de los siglos se establecieron en este lugar los íberos. Los romanos se establecieron en la antigua Morella a la que llamaron Castra Aelia. Los árabes se encontraron el trabajo hecho, aunque procuraron mejorarlo. El propio Cid Campeador les arrebató la ciudad a los moros en 1084, pero luego la reconquistaron en 117 para volver a perderla, en 1232, cuando Jaime I la incorporó al Reino de Aragón.

No terminaron ahí los avatares de la villa, que se prolongaron a las guerras carlistas, ya en el siglo XIX. También las murallas del municipio aguardaron las embestidas de la Guerra de la Independencia y la Guerra Civil.

Morella - ayuntamiento
Ayuntamiento de la localidad castellonense./Josemanuel

Recorrer el pueblo de Morella

Una vez llegado a Morella, al viajero le aturde por dónde empezar el recorrido. Lo puede hacer por cualquier puerta que escoja (Sant Mateu, Sant Miquel, del Rei, dels Estudis, de la Nevera, de Forcall y de Ferrissa). Encontrará un pueblo razonablemente bello.

De trazado medieval, abundan entre su arquitectura las casas y palacetes de los siglos XIV al XVI. Las calles principales son de trazado horizontal y, la más famosa, la de los Porxos, tiene aceras totalmente cubiertas. Unen estas principales arterias empinadas cuestas con escalones que sirven para comunicar los barrios.

porta de Sant Miquel Morella
Puerta de Sant Miquel./Afpineda

Morella admite muchos itinerarios, todos válidos siempre que incluyan como eje de la ruta la calle Blasco de Aragón, que tiene una variada arquitectura y bajos porticados.

Después del examen de las murallas y del callejeo consiguiente se arriba a la plaza Mayor. Cerca se adivina la silueta de edificios góticos como el Ayuntamiento (siglo XVI) y la estupenda iglesia arciprestal de Santa María (siglos XIII-XIV)

Se empezó construir en el siglo XIII y su monumental fachada tiene dos puertas de entrada, la denominada de los Apóstoles, del siglo XIV, y la de las Vírgenes, de principios del siglo XV. Pero quizás la parte más importante de la iglesia sea su coro, obra maestra que empezó a construirse en el año 1406. Su órgano está considerado el más importante de la Comunidad Valenciana. Es un espléndido testimonio del gótico religioso.

Iglesias y conventos en Morella

También son visitables el claustro gótico del siglo XIII y sala capitular del Real Convento de San Francisco, así como el acueducto que surtía a la villa, denominado de Santa Lucía. El de Sant Francesc es un antiguo convento de los frailes franciscanos, posee una iglesia y un claustro de gran belleza con su arquería de gran elegancia arquitectónica.

Si lo que le agrada al viajero es visitar museos, aquí se topará con tres que no hay que dejar escapar: Tiempo de Dinosaurios, Tiempo de la Historia y Tiempo de la Imagen. A cada cual más curioso. El primero recoge restos paleontológicos hallados en Morella, a destacar la figura del Iguanodon como dinosaurio con mayor presencia.

Además de varios mesones donde degustar una gastronomía propia donde sobresale la sopa morellana y el ternasco, en esta población todavía persiste, a nivel artesanal una muestra del esplendor que alcanzó tiempo atrás la industria textil.

https://youtu.be/a8XRaxfKhhs

 


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