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Viajar es uno de los mayores placeres que puede haber en la vida. Gracias a ello nos desestresamos, descubrimos lugares nuevos y además, fortalecemos vínculos si viajamos en compañía. España es un lugar único, en el que tenemos la oportunidad de disfrutar de múltiples lugares sin tener necesidad de cruzar fronteras.

Contamos con la posibilidad de vivir el norte del país, que destaca por el verde de sus paisajes, el este de España, por sus cálidas playas, el oeste por su gastronomía y cultura o el sur, que alberga pueblos y ciudades de gran encanto.

Si nos decantamos por el sur, podemos elegir alguna de las casas rurales en Sevilla para alojarnos y disfrutar de los pueblos de la provincia hispalense que hay a su alrededor y otras opciones. Vamos a descubrir cuáles son dichos rincones.

Marchena, un lugar precioso en medio del valle

El sur de España destaca no solo por su gastronomía o el arte de las personas que viven allí, sino también por los lugares que alberga. Sevilla es una de las ciudades más destacadas de Andalucía y no es de extrañar, puesto que en ella encontramos lugares icónicos como la Torre del Oro, la Plaza de España o el barrio de Triana.

Sin embargo, Sevilla es mucho más y si hablamos de sus alrededores y qué ver en Sevilla y otros lugares, con mayor motivo. A la hora de alojarnos en lugares cercanos, tenemos distintas localizaciones al descansar en casas rurales.

Entre ellas, destacamos en primer lugar Lantejuela, La Puebla de Cazalla, Marchena, Aznalcázar, Lora del Río, Morón de la Frontera, Constantina, El Castillo de las Guardas, Castilleja de la Cuesta, La Puebla de Los Infantes, Los Palacios y Villafranca, Sanlúcar la Mayor, El Coronel o Castilblanco de los Arroyos, entre otros.

En este tipo de localizaciones el viajero tiene la posibilidad de relajarse en una casa rural con piscina, con la posibilidad de hacer barbacoa o con jardín donde tomar el sol. El turismo rural en Sevilla es una opción excelente si se quiere descubrir sitios preciosos, llenos de cultura.

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Panorámica de Marchena.

Marchena es un ejemplo de ello, puesto que para empezar se eleva en medio de un valle rodeado por colinas. Respira aire andaluz en cada rincón y alberga una gran historia desde el siglo XIV, cuando los Ponce de León y Duques de Arco estaban unidos a Marchena.

En Marchena se encuentra el Palacio Ducal, el arco de Santa María o el convento de Santa Clara, que siempre alberga mucho turismo. El arte también tiene gran cabida en este lugar, ya que se puede visitar el Museo Zurbarán (en la Parroquia de San Juan Bautista) o bien, el conocido de Lorenzo Valera.

Al igual que ocurre con otros destinos del sur de España, las casas que hay en Marchena se abren para que las personas que visiten este lugar puedan contemplar los magníficos patios, llenos de plantas, flores y suelos característicos.

Este lugar también destaca por su naturaleza y sus zonas verdes y el ejemplo más evidente es el parque Isidro de Arcenegui. Es un escenario excelente para reposar, meditar o bien, estar en compañía. Cuenta con distintas palmeras y árboles autóctonos, además de matorrales grandes como el azufaifo. Así como estatuas, cafeterías y espacios para que los más pequeños puedan disfrutar.

¿Qué se puede visitar en Morón de la Frontera?

Morón de la Frontera es un lugar que destaca principalmente por la cantidad de historia que alberga. Sus orígenes se remontan al Paleolítico, de donde se han encontrado diferentes restos de cerámicas, cazuelas, puntas de flecha u objetos decorativos.

Se halla en la zona sur de la ciudad de Sevilla y sus casas destacan por sus tonalidades blancas. Respecto a sus iglesias, encontramos también una gran diversidad que forma parte de un gran patrimonio artístico.

Por otra parte, al abordar qué ver en la Campiña de Morón, se puede optar por disfrutar del paraje natural que dispone y de una visita obligatoria: el Museo de la Cal. Donde poder descubrir en qué consistía este oficio que tanta popularidad ha tenido en Morón de la Frontera.

Para el viajero apasionado al flamenco, este lugar es el idóneo, ya que desde hace años se celebra un festival en el mes de julio. En este lugar, lo más destacado es que el viajero lo recorre a pie para contemplar su belleza. Además, se pueden realizar rutas tanto de senderismo como en bicicleta para que además de disfrutar de las vistas, hacer ejercicio.

¿Y sobre su gastronomía? También cuenta con diferentes elementos que lo hacen único. La carne y las pastas creadas por las monjas del lugar son algunos ejemplos. Como se puede observar, lugares que descubrir en el sur con encanto existen.

Ahora es el momento de hacer las maletas reservando unos días para hacer la escapada y deleitarse con cada uno de dichos rincones. Así, viajaremos para desestresarnos y para disfrutar con lo que estos lugares nos pueden ofrecer.




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