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Palomares y las bombas nucleares en Almería

Palomares y las bombas nucleares en Almería

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Parece que nunca ocurre nada por las tranquilas y sosegadas calles de esta pedanía de la localidad almeriense de Cuevas de Almanzora de apenas 1.780 habitantes. Pero Palomares y sus bombas de la Guerra Fría forman parte de la historia de España. Pasó a sus anales la mañana del 17 de enero de 1966, cuando uno de los más graves accidentes con armas nucleares de la era atómica casi convierte el término municipal en un escenario propio del Armagedón: una catástrofe de magnitudes apocalípticas.

Dos aviones del tipo B-52 y KC-135 Stratotanker de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos colisionaron en el espacio aéreo español y perdieron cuatro bombas nucleares frente a las costas de Palomares, tres en tierra y una en el mar.

Muertes catastróficas

Debido a un fallo en la maniobra de acoplamiento y repostaje, ambas aeronaves colisionaron, se destruyeron y cayeron. Los cuatro tripulantes del KC-135 resultaron muertos, al igual que tres del B-52. Este último transportaba cuatro bombas termonucleares Mark 28 (modelo B28RI) de 1,5 megatones cada una y un peso de 800 kilogramos, setenta y cinco veces la capacidad de destrucción de las arrojadas sobre las ciudades japonesas de Hiroshima y Nagasaki al final de la Segunda Guerra Mundial.

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Playa de Palomares./almeria360.com

Dos de ellas quedaron intactas, una en tierra (cerca de la desembocadura del río Almanzora) y la otra en el mar. Las otras cayeron sin paracaídas, una en un solar del pueblo, la otra en una sierra cercana. Se produjo la detonación del explosivo convencional que contenían, lo que sumado al choque violento con el suelo, hizo que ambas bombas se rompieran en pedazos. Las tres que cayeron en tierra fueron localizadas en cuestión de horas; la que cayó en el mar pudo ser recuperada 80 días después.

Contaminación en el ambiente

Como resultado de la explosión, se formó un aerosol, una nube de finas partículas compuesta por los óxidos de elementos transuránicos que formaban parte del núcleo de las bombas, más el tritio que se vaporizó al romperse el núcleo. Dicha nube fue dispersada por el viento y sus componentes se depositaron en una zona de 226 hectáreas que incluía monte bajo, campos de cultivo e incluso zonas urbanas. A finales de los años ochenta, la contaminación residual era de 2.500 a 3.000 veces superior a la de las pruebas atómicas.

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Fraga y el embajador estadounidense bañándose en la playa de Palomares.

Al principio se intentó ocultar la noticia y a los medios de comunicación se les dio una breve nota de prensa en la que se informaba sobre el accidente de un avión militar de los Estados Unidos sin mención alguna sobre las armas nucleares. Pero el tremendo operativo que los americanos desplegaron en los alrededores de Palomares, con personal equipado con aparatos especiales de rastreo y enfundados en trajes de protección para escapes de radiaciones, pronto despertó las sospechas que hacían temer que algo grave había ocurrido.

El ‘teatro’ de Fraga

Con el fin de no crear una alarma social entre la población y evitar rumores sobre la peligrosidad de la zona para no afectar al turismo, Manuel Fraga, el por aquel entonces ministro de Información y Turismo del gobierno franquista, se bañó ante las cámaras en las playas de Palomares con el embajador estadounidense.

España decidió en 2004 descontaminar la zona y ha insistido en que Estados Unidos pague parte de la limpieza y se lleve la tierra contaminada con plutonio. En la actualidad, Palomares es la localidad más radiactiva de España. Al parecer queda medio kilo de plutonio que ha contaminado unos 50.000 metros cúbicos de tierra (el volumen de 27 piscinas olímpicas) Además, se ha desvelado la localización de las zanjas radiactivas en las que el ejército americano dejó enterrados restos metálicos contaminados.

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El Museo de Albuquerque (Estados Unidos) conserva las bombas radioactivas que se localizaron en Palomares./Plumbob78

Hay tres zonas contaminadas: una cerca del cementerio (donde están las zanjas), un solar en el centro de la pedanía, y 20 hectáreas en la sierra de Almagrera, donde el viento llevó parte de la contaminación durante la caída de la bomba. De los 50.000 metros cúbicos contaminados hay 4.200 con un nivel de radiación que implica la restricción total de uso.

Palomares pertenece al municipio de Cuevas de Almanzora, una población que no solo ofrece típicas viviendas trogloditas, monumentos diversos y arquitectura popular; también cuenta con 17 kilómetros de moderna y bella costa. Merece la pena pasear por sus calles para otear las casas burguesas de estilo barroco y neoclásico. Resultan de especial interés la Cueva-Museo (mediados del siglo XIX), que cuenta con una completa colección de utensilios que muestran cómo se desarrollaba la vida cotidiana de los modernos trogloditas. Se puede aprovechar el viaje para visitar Mojácar.

Dónde dormir: Hostal Lucero; Aljarilla, 22; Salida Cuevas-Vera; 04610 Cuevas del Almanzora; (Almería); teléfonos: 950456465 y 655573809.

Dónde comer: Restaurante La Parra; Calle Radio Nacional, 6; 04610 Cuevas del Almanzora (Almería); teléfono: 950457105.

Javier Ramos Soy periodista y experto universitario en protocolo. He trabajado en diferentes medios de comunicación como 20 minutos, Las Provincias o Diario 16. Ahora ejerzo labores de community manager, colaboro en blogs y publicaciones digitales. Autor del libro 'Eso no estaba en mi libro de Historia de Roma'.

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