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El Picón de Lara y sus Siete Infantes (Burgos)

El Picón de Lara y sus Siete Infantes (Burgos)

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El Picón de Lara es solo un peñasco solitario en cuya cumbre perduran las devastadas ruinas del castillo natal del conde de Castilla Fernán González. El interés monumental de estos exiguos restos es muy escaso si lo comparamos con los otros atractivos de la pequeña localidad burgalesa a la que pertenece, Lara de los Infantes (casco medieval, muralla, ermita visigoda de Santa María de Lara, muralla celtibérica de Peñalara, dolmen de Cubillejo), pero el interés histórico puede justificar una excursión al cerro.

Es sabido que las leyendas precian de un apoyo material que las retenga en la memoria de los hombres. La bella leyenda, con visos históricos, de los Siete Infantes de Lara se sustenta en el Picón de Lara. Todo comienza con una reyerta en las bodas de doña Lambra de Bureba con don Rodrigo de Lara, tío de los siete infantes de Lara.

Los familiares de la novia se enfrentaron con los del novio en una típica reyerta de lorquiana con el resultado de que un Lara mató a un Bureba que se había refugiado bajo las faldas de la novia. Pasaron los meses. La rencorosa doña Lambra le amargaba los días y las noches a su marido con peticiones de venganza hasta que consiguió que enviara a sus siete sobrinos a una muerte cierta en manos de los moros.

El padre de los infantes, preso de Almanzor en Córdoba, recibió las cabezas de los siete infantes y de su ayo, que pereció con ellos. El llanto del padre ante las cabezas de sus hijos constituye una de las páginas más conmovedoras de nuestros cantares de gesta. Prueba de ello es que Almanzor, el duro guerrero, se apiada de de cautivo y le envía a una hermana suya, de nombre Aixa, para que le haga compañía.

La muchacha quedó preñada del inconsolable castellano y dio luz a un hijo, Mudarra González, moro cimarrón que, andando el tiempo, tomará cumplida venganza de por la muerte de sus hermanastros matando a su tío don Rodrigo y a la pérfida doña Lambra.

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Ruinas del castillo de Picón de Lara.

En la iglesia de Salas hay una urna con las cabezas de los siete infantes y la de su ayo. El resto de los enterrados se supone enterrado en los sarcófagos del monasterio de San Millán de Suso, en la Rioja.

La visita a estos lugares históricos puede combinarse con algo de montañismo por los espectaculares sinclinales de la región si paralelamente acometemos el ascenso al Peñalara desde Quintanilla de las Viñas, por su ladera sur, lo que nos permitirá conocer no solo el Picón de Lara, sino la espléndida iglesia visigoda de Quintanilla. Desde el vértice geodésico que señala la cima del Peñalara se domina el valle y las sierras del entorno: Mamblas, Cervera, Demanda, Neila o Urbión.

En lo alto de la Sierra de Peñalara hay un castro de la Edad de Hierro, defendido con doble muralla, y en el mismo espigón rocoso se han encontrado vestigios de otra población. Asimismo, son numerosos los restos romanos hallados y existe una calzada que transcurre próxima a este municipio.

Se cree que Lara de los Infantes fue fundada en el año 902. A principios del siglo XVI, las noticias que se tienen acerca del castillo indican que la fortaleza ya se encontraba en ruinas. Se alza en un extremo del denominado Picón de Lara, elemento distintivo sobre la comarca de Tierras de Lara. El único paramento conservado pertenece, probablemente, al del oeste de la torre del homenaje, construida con granito y cal forrados con excelente sillarejo.

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La bella leyenda de los Siete Infantes de Lara se sustenta en el Picón de Lara.

Lara de los Infantes es la sede del ayuntamiento de la Jurisdicción de Lara, al que pertenecen otras localidades como Paúles de Lara, La Aceña y Vega de Lara. En la antigüedad la zona formaba parte del Alfoz de Lara, donde la casa de Lara tenía su base patrimonial.

Como lugares más interesantes para visitar en Lara de los Infantes, el viajero tiene la oportunidad de conocer la iglesia parroquial Nuestra Señora de la Natividad, que conserva notables restos de estilo románico; la fuente de origen romano, o la ermita de Quintanilla de las Viñas (siglo VII), de origen visigodo.

Cómo llegar: El viajero tiene que seguir la carretera de Burgos a Salas, en el trayecto de Mazariegos a Hortigüela. Se localiza a 45 kilómetros de Burgos.

Dónde dormir: Casa rural Fuenteazul; Camino los Miles, 6; 09640 Hortigüela (Burgos); teléfono: 620605268.

Dónde comer: La Cantinilla; Calle Ancha, 3; 09642 Quintanilla de las Viñas (Burgos); teléfono: 669469196.

Javier Ramos Soy periodista y experto universitario en protocolo. He trabajado en diferentes medios de comunicación como 20 minutos, Las Provincias o Diario 16. Ahora ejerzo labores de community manager, colaboro en blogs y publicaciones digitales. Autor del libro 'Eso no estaba en mi libro de Historia de Roma'.

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