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Bangkok: la casa de Buda, la Venecia de Oriente…

Bangkok: la casa de Buda, la Venecia de Oriente…

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Bangkok, un nombre que sugiere la quintaesencia de la metrópolis asiática. La capital de Tailandia sigue siendo uno de los destinos más sugerentes y sorprendentes del sudeste asiático. La antigua Siam, que fue un reino que también englobaba a Camboya y Laos, concedió a Bangkok a finales del siglo XVIII el protagonismo de su país. Cuanto más se permanece en Bangkok, más exótica aparece a los ojos de un viajero ávido de nuevas experiencias.

Ciudad de los Ángeles, Trono del Rey, Casa de Buda, Venecia de Oriente… Son algunos de los nombres que definen la multiforme personalidad de una metrópoli que crece sin tregua pero respetando su glorioso pasado. Con seis millones de habitantes, es la capital del país desde 1782.

Antes de convertirse en el epicentro del país asiático, este asentamiento era conocido con el nombre original de Bang Makok, ‘lugar de olivas’, y representaba una parte más bien diminuta de los que en la actualidad los extranjeros denominan Bangkok. Bang Makok era de hecho un distrito de las afueras de Thonburi Si Mahasamut.

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Bangkok cuenta en la actualidad con casi seis millones de habitantes./ Imagen cedida por Shutterstock

En 1785, durante la ceremonia de consagración de la nueva capital, se le otorgó un nuevo nombre: Krungthep-mahanakhon-bowon-rattanakosin-mahintara-ayuthaya-mahadilok-popnopparat-ratchathani-burirom-udomratchaniwet-mahasathan. Todo un trabalenguas.

Bangkok parece una ciudad complicada por su caótico tráfico, un cofre con joyas invisibles para una mirada superficial. Una ciudad que va veloz, llena de contrastes agradables y electrizantes, áspera pero siempre amable. Y, sin duda, gris y llana, atestada de gente y olores dispares, dominada por grandes edificios de estilo anónimo; pero también llena de colores y sabores, de sensaciones de gusto antiguo o futurista.

Una visita al Palacio Real o a los templos de la ciudad no deja indiferente al viajero, y menos una parada en la terraza colonial del hotel Mandarín Oriental, una buena cena acompañada por música y danzas tradicionales y un poco de shopping en los mercadillos.

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Modernidad y tradición conviven en la capital de Tailandia./ Imagen cedida por Shutterstock

Como las más bellas capitales del mundo tiene un río, el Chao Phraya. Un verdadero curso fluvial que no está puesto ahí para embellecer rincones y fotografías. Si en el lado izquierdo del río la mayor parte de los canales está engullida por el cemento, para redescubrir la vida es necesario trasladarse a la otra ribera, la de Thonburi, la vieja capital, dominada por el Wat Arun, el templo de la Aurora. Aunque no sea propiamente un laberinto, sí puede decirse que es un intrincado conjunto de canales que fluyen desde la Antigüedad.

La primera hora de la mañana es perfecta para visitar la Ratanakosin, el origen de la ciudad, el antiguo barrio real. El Palacio Real es su apoteosis. En el inmenso complejo palaciego se puede seguir a la multitud o se puede el viajero ocultar detrás de las columnas y pagodas.

Cerca está el templo de Wat Phra Keo, dominado por una pequeña estatua del Buda de Esmeralda. El lugar ofrece una imagen que fascina, como las que emite el imponente Buda tumbado del Wat Pho, con sus 46 metros de dorada longitud. Que se dice pronto.

También se pueden admirar las obras de arte del National Museum, el mayor del sudeste asiático. O acudir hasta el Wat Traimit, el templo del Buda dorado, de tres metros de altura y con un peso de 5,5 toneladas.

Por desgracia, en Bangkok y su entorno ya no pueden verse los característicos talat man (mercados flotantes) Si el viajero quiere ver uno deberá recorrer un centenar de kilómetros y llegar a Damnoen Saduak. De 7 a 11 horas, todas las mañanas, el estrecho canal se convierte en una sucesión de puestos de souvenirs bajo la forma de lanchas alargadas, cargadas de sombreros de paja y bebidas frescas.

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El tráfico caótico es una de las características que tiene la capital tailandesa./ Imagen cedida por Shutterstock

El desarrollo económico experimentado por la ciudad tailandesa ha traído consigo la aparición de grandes y modernos centros comerciales llenos de aire acondicionado. Aunque la ciudad está increíblemente urbanizada, por debajo del barniz de la modernidad permanece un aroma tradicional.

Los edificios de vidrio y acero con forma de robot de dibujos animados se levantan junto a las brillantes agujas de los templos; guirnaldas de jazmín se mecen en los espejos retrovisores de taxis y autobuses; monjes con la cabeza afeitada y envueltos en hábitos de color naranja caminan descalzos por las calles bajo baterías de pantallas televisivas en las que se anuncian los últimos bailes de moda.

Bangkok es quizá uno de los destinos más apetecibles para viajar si tenemos la suerte de disfrutar de unos días de vacaciones y queremos hacer un gran viaje. Antes de hacer la maleta conviene obtener información del destino y bucear bien por Internet por si el viajero puede disfrutar de ofertas o descuentos en su desplazamiento o alojamiento. A este respecto, una de las fuentes que puede consultar es la web De campo y playa, un blog que ofrece viajes baratos para gente divertida.

Dónde dormir: Pathumwan Princess Hotel; 444 MBK Center, Phayathai Road, Wangmai, Pathumwan, Bangkok, Krung Thep Maha Nakhon 10330 (Tailandia); teléfono: +6622163700.

Dónde comer: Somboon Seafood; 895/6-21 ถนน บรรทัดทอง Khwaeng Wang Mai, Khet Pathum Wan, Krung Thep Maha Nakhon 10330 (Tailandia); teléfono: +6622164203.

Javier Ramos Soy periodista y experto universitario en protocolo. He trabajado en diferentes medios de comunicación como 20 minutos, Las Provincias o Diario 16. Ahora ejerzo labores de community manager, colaboro en blogs y publicaciones digitales. Autor del libro 'Eso no estaba en mi libro de Historia de Roma'.

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