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No resulta extraño que Vancouver aparezca entre ‘los mejores sitios para vivir’. Esta relajada metrópoli (más de dos millones de habitantes en toda su área metropolitana) amante del cóctel rezuma belleza. Con montañas esquiables en las afueras, 11 playas en torno al centro y la densa pluvisilva de Stanley Park a unas manzanas de los rascacielos, es una armónica fusión de ciudad y naturaleza que combina el estilo de Hollywood con su audaz contracultura (la central del Partido de la Marihuana) y vibrantes comunidades multiculturales. ¿Qué ver y hacer en Vancouver? Vayamos a verlo.

Una ciudad muy segura

Lo tiene casi todo y no carece de nada. A orillas del Pacífico, Vancouver está rodeada de parques urbanos y se erige como una de las ciudades más seguras del mundo. Como carta de presentación despierta la atención del viajero. Ahora vayamos a conocer un poco mejor su historia.

El explorador y comerciante inglés Simon Fraser y su tripulación fueron los primeros europeos que visitaron lo que en la actualidad es la ciudad en 1862. Pero antes, en 1791, el comandante español José María Narváez tomó contacto con los nativos en aguas del estrecho de Georgia.

Vancouver, que perteneció al territorio de la Columbia británica fue fundada como ciudad el 6 de abril de 1886. La llegada del ferrocarril y la elección de la urbe como estación final del Pacífico supuso el despegue industrial y poblacional de Vancouver hasta convertirse en la megalópolis que es hoy día.

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El Museo de la Ciencia destaca en el skyline de Vancouver.

En busca de un trabajo


No solo de turismo histórico vive el viajero. Aunque sobre todo si visita con frecuencia esta página. También se puede ir a Vancouver o a cualquier otra ciudad del país en busca de trabajo. Las opciones de trabajar en Canadá son reales si se siguen una serie de pasos a tener en cuenta, como obtener el visado de empleo, preparar un currículum adaptado a las normas del país, tener un cierto nivel de inglés o abrirse una cuenta bancaria. Merece la pena arriesgarse, porque su oferta laboral es amplia y los salarios son elevados.

Pero dejemos de hablar del gran sueño americano (no solo en Estados Unidos) y sigamos disfrutando de las excelencias no solo históricas, sino también patrimoniales y de servicios que ofrece nuestro destino canadiense. Que son muchas.

Parques urbanos y muchas playas

Uno de los reclamos turísticos más destacados de Vancouver son sus parques urbanos repletos de flora y fauna. El más famoso posiblemente sea Stanley Park, pero el más grande es Pacific Spirit Regional Park, en el cual se encuentra además la UBC, la universidad de British Columbia. Como región de relumbrón en el Pacífico, Vancouver cuenta con una gran extensión de costa, y su litoral más conocido English Bay.

Gastown es la parte más antigua de la ciudad. Presume de una arquitectura clásico, aceras anchas y árboles. En la calle Water se encuentra el Steam Clock, o reloj de vapor, convertido en icono de la ciudad. Otro barrio con encanto es Granville Island, que disfruta de un ambiente relajado y bohemio. Así como de un mercado de alimentos muy concurrido. De obligada visita.

Museo de la Ciencia

Para los amantes de la ciencia y la tecnología, un recorrido imprescindible es el que se debe realizar hasta Science World, un museo interactivo de forma esférica y que por las noches se ilumina de forma sorprendente. Forma parte del icónico skyline de Vancouver. Precisamente de la estampa arquitectónica de la ciudad llama la atención un rascacielos por encima de todos: Vancouver Lookout, emplazado en el distrito financiero. Mide 168 metros de alto y desde su cenit se gozan de unas vistas espectaculares.

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El Steam Clock es el icono de la ciudad canadiense.

En pleno centro metropolitano localizamos la catedral del Santo Rosario, entre las calles Richards y Dunsmuir. Es de estilo francés, gótico tardío. Una de las maravillas de Vancouver es el Jardín Chino, el único vergel de este tipo a tamaño real que se encuentra fuera de China. El viajero que pasee por su interior podrá disfrutar de una flora típica de aquel país, incluidos árboles de bambú y un pequeño estanque poblado de peces Koi.

Mientras, el Museo de Antropología cuenta con una gran colección de objetos históricos de Canadá. Esculturas aborígenes, tótems o máscaras de luz son solo algunas muestras de lo que el viajero puede encontrarse en esta galería. Una visita cultural que alberga, además, materiales procedentes de Australia, Asia, África o Europa.

Siguiendo con la ruta cultural por museos, el visitante llega a la Vancouver Art Gallery, un centro vanguardista de primer nivel que, además de sus grandes colecciones permanentes e itinerantes destaca por estar emplazada en un impresionante edificio de estilo neoclásico concretamente en el antiguo tribunal provincial.

Si el viajero se ha quedado con ganas de más, debe saber que Canadá es un país muy extenso y donde las posibilidades de ocio son infinitas. Una excursión de interés es la que podría hacer a la selva tropical más grande del mundo para gozar de la excelsa naturaleza. O bien a Churchill, la capital mundial de los osos polares.


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