Comparte

Quiere el mito clásico que la ciudad del Tíber fuera fundada por unos gemelos descendientes de Eneas e hijos de Marte. Quizá sea esta fuerza divina la que le imprimió el carácter de eterna. Cuna de Occidente, Roma rebosa arte y historia con mayúsculas. La Ciudad Eterna. ¿Qué ver y qué hacer en Roma? Descubrámoslo.

Roma es una de las pocas ciudades del mundo que han sido habitadas durante los últimos 2.700 años, por este motivo se han hallado tan pocos restos de asentamientos tempranos. Los siglos han pasado, pero la influencia de su antiguo patrimonio sigue siendo de suprema importancia y es la clave para entender su desarrollo.

Con la imagen de la mítica Fontana de Trevi de Federico Fellini en la memoria, el viajero llega a Roma, la capital del imperio que antaño puso los fundamentos de nuestro idioma y, junto a la Grecia clásica, de nuestra cultura. Primera obligación: lanzar una moneda al agua de la fuente de Neptuno para que se cumpla el deseo de volver algún día a la Ciudad Eterna.

PUBLICIDAD

¿Qué no hay que perderse en Roma?

Una vez cumplido el ritual el viajero emprende su recorrido. Puede comenzar por la Roma imperial. ¿Cómo pasar por Roma y no visitar el Coliseo, el Foro Romano, las Termas de Caracalla…? Edificios que han visto correr los siglos y que se mantienen en pie 2.000 años después. Hay un sinfín de cosas interesantes que ver en Roma…, aunque hay que tener mucha paciencia porque las colas para acceder a ellas son largas y continuas (puedes evitarlas gracias a esta web). Te propongo una serie de sugerencias históricas.

El Coliseo y el Foro de Roma

Es el edificio más emblemático de Roma. Se empezó a construir en el año 72 y, aunque tuvo que sobrevivir a terremotos, incendios y al abandono, todavía queda hoy una parte de lo que fue: el centro de reunión de miles de romanos que disfrutaban de las luchas de gladiadores, entre otro tipo de espectáculos que tenían lugar sobre la arena.

A su lado, el Arco de Constantino (año 315). Luego seguimos por el Foro, viajando en el tiempo mientras se recorrer y se contempla las lustrosas piedras y cimientos que todavía perduran. También es visita obligada el último Fori Imperiali construido por Julio César con su espectacular Columna de Trajano.

El pequeño valle que acoge el Foro romano, escondido entre varias colinas (Palatina, Capitolina, Qurinal y Esquilina) es el corazón de la Antigua Roma, la cuna de su nacimiento.

trevi fontana
En la Fontana di Trevi es típico echar monedas al agua.

Plaza de España

O Piazza di Spagna en italiano. Inconfundible por su escalinata (Trinità dei Monti), es probablemente uno de los lugares más concurridos de la ciudad. A su lado aparece la Piazza del Popolo, unidas ambas por la Via del Babuino, con tres iglesias y un obelisco de 24 metros de altura en su centro. Nada menos. Se trata del centro de la Roma no arqueológica, así como el corazón del mayor distrito comercial de la ciudad y de su moda.

No muy lejos se alza el Ara Pacis de Augusto, uno de los monumentos más famosos de Roma. Es un altar ceremonial del siglo I a.C. que conmemoraba la Pax Romana tras la conquista de Hispania y la Galia por el primer emperador de Roma.

Piazza Venezia

Otra de las plazas que merece una visita en Roma. Se trata del punto donde se juntan las principales calles de la ciudad, así como un punto destacado de tráfico caótico. Allí encontramos el Monumento a Vittorio Emanuele II, el Palacio de Venezia y la Basilica di San Marco. Es también la tumba italiana al soldado desconocido y cuenta con un museo que conmemora el Risorgimento italiano.

Plaza Navona

Ocupa el antiguo circo de Domiciano, lo que explica su trazado. Ofrece uno de los monumentos barrocos más bonitos de Roma: la Fuente de los Cuatro Ríos, una obra maestra de Bernini, omnipresente en toda la ciudad. A la plaza hay que venir de día y de noche para disfrutar del sol y sus terrazas.

Precisamente, qué se puede decir de las fuentes y surtidores de Roma. Otra de las imágenes que el viajero asocia con la Ciudad Eterna es la Fontana di Trevi, escondida entre calles secundarias. Se trata de una inigualable obra del arte del Barroco tardío esculpida por Nicola Salvi.

El Panteón

Emplazado en la Piazza della Rotonda, se trata de uno de los monumentos mejor conservados de Roma. El edificio original se levantó en el año 27 antes de Cristo hasta que Adriano lo reconstruyó. Su cúpula es un prodigio arquitectónico que inspiró a Bramante para moldear la de San Pedro.

No menos espectacular se alza el que muchos italianos consideran el edificio renacentista más bello de Roma. Se trata del Palacio Farnese, emplazado en la plaza de mismo nombre.

pedro basilica
La esplendorosa Basílica de San Pedro.

Villa Borghese

Es un parque de seis kilómetros de perímetro en el que se puede pasear, tumbarse a descansar o charlar, así como visitar varios museos, como la espectacular Galleria Borghese o la Villa Medici. La primera tiene una colección única de pintura y escultura. Las mejores obras de Bernini (Apolo y Dafne, Rapto de Proserpina…) se exponen en esta galería.

El Vaticano

Es posible que visitar el estado más pequeño del mundo sea, sino el que más, uno de los principales objetivos del viaje. Llegar a este particular estado dentro de la propia Roma permite disfrutar de la Basílica de San Pedro, la plaza diseñada por Gian Lorenzo Bernini, los Museos Vaticanos y la Biblioteca Apostólica Vaticana, entre otros atractivos.

Nos quedan muchos más rincones por contemplar como el río Tíber a su paso por la capital italiana, pero no caben todos. Merece la pena acercarse hasta la iglesia de San Pietro in Vincoli, para ver in situ una maravilla del arte: el Moisés de Miguel Ángel. O hasta los restos de la Domus Aurea, la que fue la lujosa residencia del emperador Nerón.

Los amantes del arte religioso tienen un amplio surtido de templos cristianos que visitar, como San Giovanni in Laterano (San Juan de Letrán, San Clemente o Santa María la Mayor, una de las cuatro basílicas principales de la capital italiana.

Aquí termina la visita de lugares encantadores viajando a Roma. No sin antes cerrar los ojos para poder ver en nuestra mente cómo circulan en una moto Gregory Peck y Audrey Hepburn. ¡Arrivederci, Roma. Regresaremos!


Comparte

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here