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La historia de Santa María del Mar (Barcelona)

La historia de Santa María del Mar (Barcelona)

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Esta es la historia de un templo gótico que no renuncia a la robustez románica: Santa María del Mar (siglo XIV), en el corazón del barrio marinero de la Ribera. Aquí encomendaron sus asuntos a la providencia los pilotos, marinos, armadores y mercaderes catalanes que pasearon las barras de Aragón por todo el Mediterráneo, algunas veces en galeras armadas, otras en orondos mercantes.

Santa María del Mar es, por fuera, como tantas iglesias cercanas al mar, una especie de fortaleza de hosco aspecto. Sin embargo, el bello rosetón y los dos ventanales de la fachada consiguen aliviar la severidad de un muro reforzado por dos contrafuertes y dos torres octogonales. La Catedral del Mar es en realidad una basílica, una menor, la tercera de la ciudad, precedida por la catedral de Barcelona y la Basílica de la Mercè.

Cuando se traspasa la puerta, la impresión no puede ser mayor: toda la belleza del gótico se expresa en la altísima nave central sostenida por recias columnas octogonales sobre las que va resbalando, con el paso de las horas, la mágica luz de las vidrieras. Su aspecto exterior para nada nos hace imaginar lo que encontraremos en su interior: una joya de la arquitectura gótica catalana.

Restos romanos

Una vez esbozada su silueta arquitectónica, adentrémonos en conocer un poco más su historia. Ubicada en la Plaza de Santa María 1, a la catedral del Mar se puede llegar desde cualquier punto de la Ciudad Condal en coche. Con el alquiler de un auto en Barcelona, el viajero dispone de una óptima movilidad por esta urbe. Barcelona es una metrópoli que recibe cada año millones de visitantes al año, por lo que para desplazarse por aquí, coger un vehículo es lo más idóneo.

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Pese a su austera imagen exterior, el interior de la basílica sorprende al viajero.

En el lugar donde ahora se levanta la iglesia hubo, durante los siglos IV-VI, una necrópolis romana que salió a la luz durante las excavaciones de los años sesenta. Este bello edificio perteneció a los feligreses de la zona del puerto y de la Ribera porque fueron ellos los que sufragaron los gastos de la construcción y los que arrimaron el hombro a la hora de trabajar.

Así, los descargadores del muelle, también llamados bastaixos, llevaban las enormes piedras desde la cantera de Montjuïc hasta la mismísima plaza del Born, cargándolas en sus espaldas. No es de extrañar que en la puerta principal de la iglesia se homenajee a estos hombres.

Un espacio único

Santa María del Mar está formada por tres naves, una central y dos laterales, con deambulatorio y sin crucero. Da la sensación de ser un espacio único. Deslumbra al visitante su interior, tan austero, tan limpio (el coro fue destruido en 1936), siendo una de las pocas iglesias que se pueden admirar en su totalidad sin ningún ornamento añadido.

La basílica de Santa María ha resistido terremotos, atentados, guerras e incendios. Uno de los más bellos ejemplos del gótico catalán ha sido popularizado por el millón de ejemplares de la novela de Ildefonso Falcones La catedral del mar. También aparece en la no menos famosa novela de Carlos Ruíz Zafón, La Sombra del Viento o también del mismo autor El Juego del Ángel.

El viajero no debe dudar, si coincide, en asistir a alguno de los conciertos que se organizan. Y para llegar a tiempo a la obra que se represente, nada mejor que reservar un coche en Barcelona. El medio de locomoción más adecuado para moverse con soltura por la Ciudad Condal.

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El rosetón es uno de los reclamos más destacados de Santa María del Mar.

Visitar el Barrio Gótico

Si se aprovecha la visita por este espacio de Barcelona, el viajero puede deambular por las calles anexas a la catedral para llegar al Barrio Gótico y descubrir los resquicios arquitectónicos y patrimoniales que permanecen de la antigua ciudad romana de Barcino.

Barcino puede presumir de contar con importantes vestigios arqueológicos de la antigua muralla romana, las columnas de su templo, termas, acueductos y hasta un sector de la trama urbana que puede visitarse en la parte subterránea del Museo d’Història de la Ciutat de Barcelona.

Javier Ramos Soy periodista y experto universitario en protocolo. He trabajado en diferentes medios de comunicación como 20 minutos, Las Provincias o Diario 16. Ahora ejerzo labores de community manager, colaboro en blogs y publicaciones digitales. Autor del libro 'Eso no estaba en mi libro de Historia de Roma'.

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