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Parece una urbe de origen medieval. Pero no. La meta de los peregrinos es, ante todo, una ciudad barroca. Una gran narración de piedra. Espectacular. Un auto sacramental realizado en piedra. Santiago de Compostela, una belleza transformada en el tiempo.

La Catedral de Santiago

Es punto de llegada. Pero para conocer Santiago, el viajero debe partir su ruta desde la propia Catedral, el ombligo urbano, encerrada en su estuche barroco. Fue durante el reinado de Alfonso VI, en 1075, cuando se iniciaron las obras de la gran catedral románica.

Se empezó por el ábside, por la Capilla del Salvador. Y se adoptó la fórmula de las llamadas iglesias de peregrinación; es decir, planta de cruz latina con tres naves, grandes dimensiones y algunas peculiaridades, como la girola o deambulatorio.

Espléndida y deslumbrante, la de Santiago es, sin duda, la más hermosa de nuestras catedrales románicas. Un templo que asombra sobre todo por dos cosas: la ambición y armonía de proporciones, y la gran claridad interior.

Santiago de Compostela: belleza transformada en el tiempo 1
El Botafumeiro es un incensario gigante que vuela por la nave central de la catedral.

El Pórtico de la Gloria

La catedral se enriqueció con dos obras fuera de lo común, debido al maestro Mateo: el Coro de piedra y sobre todo el Pórtico de la Gloria. Este último, con un enjambre de casi 200 figuras presididas por el Pantocrátor y el gesto afable de Santiago dando la bienvenida a los peregrinos en el umbral de su casa, es uno de esos logros cuya perfección y complejidad le confieren entidad propia, convirtiéndolo en una de las cimas del arte universal.

En la Catedral de Santiago hay de todo: un claustro renacentistas que se hacer perdonar el haber sustituido a otro románico; portadas de épocas diversas y de diversa catadura; una torre del reloj, la Berenguela, que tardó 300 años en dar con su look definitivo…

Hay también angelotes hinchados, oropeles ostentosos y chirriantes, como los del Altar Mayor, que no a todos gustan. Pero una de las reformas llegó a transmutar, como por arte de alquimia, el ser mismo de la Catedral, sin mudar su esencia. Fue la creación en 1738 de la fachada del Obradoiro, por el inspirado y genial Casas Novoa.

El llamativo botafumeiro

El botafumeiro es una de las curiosidades que más choca a los peregrinos. Se trata de un incensario gigante que vuela por la nave central, amarrado con sogas y accionado por seis fornidos tiraboleiros vestidos con capisayo rojo.

El humo del incienso llena los espacios, trenzado con los acordes del órgano, y alivia a un tiempo el espíritu y las narices. “Bólido de metal barato”, llamó Gonzalo Torrente Ballester al actual Botafumeiro, ya que es de latón plateado, reciente, de 1851. El antiguo, de plata, fue robado por las tropas napoleónicas.

El esfuerzo que supone mover sus 58 kilogramos, multiplicados por la fuerza de su pendular, explican que solo se lo pueda ver en acción en las 25 principales celebraciones litúrgicas anuales. Una de ellas, el 25 de julio, día del Apóstol.

Los restos del apóstol Santiago

Precisamente, de la cripta de la Catedral se dice que conserva los restos de Santiago, una de las reliquias de mayor raigambre de nuestro territorio, cuya fascinante historia recojo en mi libro La España Sagrada.

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Santiago Apóstol

Para ver la urna de plata que contiene las supuestas reliquias del apóstol se desciende por una escalera angosta de la catedral de Santiago a la pequeña cripta, situada en el lateral izquierdo de la capilla mayor, abierta al culto desde 1885. El lugar es el mismo en el que lo depositaron sus fieles Teodoro y Atanasio dos mil años atrás.

Desde la Catedral el viajero puede realizar un completo recorrido por los monumentos y la historia de Santiago. La Plaza del Obradoiro huelga decir que se trata de una más hermosas del mundo, presidida por la cascada de piedra que es fachada del Obradoiro, a cuya exaltación barroca se opone la limpieza clasicista del Palacio de Rajoy.

A un costado, el Hospital Real. Enfrente, el colegio de San Jerónimo, geminado con el de Fonseca. Cruzando el Arco del Arzobispo, entre la Catedral y el Palacio de Gelmírez se sube a la Plaza de la Inmaculada. Enfrente, San Martín Pinario, uno de los mayores monasterios del país.

Y mucho más que el viajero no debe perderse. Si de verdad quiere empaparse de lo mejorcito de la ciudad gallega, nada mejor que contrate una visita guiada por Santiago de Compostela con profesionales de amplia experiencia. Un recorrido hecho a medida de la exigencia del viajero más avezado.

Dónde dormir en Santiago:

-Hotel Lux; Rúa do Doutor Teixeiro, 4, 15701 Santiago de Compostela, A Coruña; teléfono: 981554986.

-Pazo de Altamira; Rúa de Altamira, 18, 15704 Santiago de Compostela, A Coruña; teléfono: 981558542.

Dónde comer en Santiago:

-Taberna O Gato Negro; Rúa da Raíña, s/n, 15702 Santiago de Compostela, A Coruña; teléfono: 981583105.

-Mesón 42; Rúa do Franco, Nº 42, 15702 Santiago de Compostela, A Coruña; teléfono: 981581009.


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