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Atrevida y elegante. Discreta y cálida. La capital de Suecia atrapa. Sus barrios ocupan 14 islas entre las que destaca la pequeña Gamla Stan, que concentra las casas y callejuelas adoquinadas cel centro histórico. Hay mucho que ver en Estocolmo, de la plaza Stortorget al Vasamuseet, que guarda un enorme barco del siglo XVII. Viajar a Estocolmo es una máxima en la lista de destinos con historia del Viejo Continente.

Un paseo por Estocolmo

La capital sueca se define como una belleza en el agua y no decepciona. Las brillantes aguas de Estocolmo reflejan la sesgada luz del norte en edificios de tonos especiados y las retorcidas callejuelas empedradas del centro son un paseo mágico.

Estocolmo ha sido poblada por humanos desde la Edad de Piedra, en el sexto milenio antes de Cristo, y fue fundada como ciudad en 1252 por el estadista sueco Birger Jarl. No fue hasta finales de 1436 cuando la ciudad se proclamó capital de Suecia.

El centro histórico de Estocolmo

La belleza arquitectónica de las casas pintadas de colores de Gamla Stan, en el centro histórico de Estocolmo, convierten al barrio en un delicioso escenario con mucho sabor por donde perderse y disfrutar de un sinfín de detalles artísticos, culturales y paisajísticos sorprendentes.

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Palacio Real de Estocolmo./ Image by Giraffew from Pixabay

A lo largo y ancho de este distrito el viajero puede contemplar edificios como la catedral de San Nicolás (siglo XIII) o el palacio real Kunglinga Slottet.

Para lo amantes del arte: el Moderna Museet, proyectado por el español Rafael Moneo, o la innovadora Magasin 3, en una antigua fábrica. El diseño escandinavo acompaña al viajero en cada paso, en cafés, tiendas y hoteles. El epicentro del barrio más trendy de Estocolmo se llama SoFo.

Los Premios Nobel

Más para visitar: el Ayuntamiento, donde se entregan cada año los Premios Nobel; la Biblioteca Municipal… Por su parte, el metro de Estocolmo, abierto en 1950, es conocido por la decoración de sus estaciones; se le ha llamado por ello la galería de arte más grande del mundo.

Para sorprenderse con los sabores y texturas de la gastronomía sueca, el viajero merece una visita al mercado de Saluhallen, en Östermalm. Estocolmo es también un gran destino para el viajero amante de la historia y que se haga acompañar de niños.

Las islas de Estocolmo

Cuando el cálido verano nórdico ilumina la ciudad, es momento de disfrutar del agua y de los espacios verdes. Repartido entre la ciudad y el mar Báltico, el archipiélago de Estocolmo conforma un paisaje fascinante de pequeñas islas rocosas, algunas del tamaño justo para que se pose una gaviota, otras con densos bosques y campos de flores silvestres.

La mayoría está a una distancia fácilmente accesible desde la ciudad, con servicios de ferris regulares en verano y muchas visitas organizadas para ir de isla en isla. Albergues, campings y opciones más lujosas, así como los restaurantes de calidad, cada vez más numerosos, hacen que pasar la noche sea una buena opción.

En la isla de Djurgärden esperan varias sorpresas: un enorme parque en medio de la ciudad para olvidarse por completo del bullicio de la urbe, un museo al aire libre con casas típicas y muy representativas de toda Suecia y un museo que guarda el enorme Vasa, un suntuoso buque se que hundió el día de su botadura en 1628.

Al encontrarse en el centro del país, Estocolmo funciona de bisagra, como punto central de referencia para realizar un viaje a lo largo del país. Pero el viajero debe disfrutar primero de la belleza que emana la capital sueca, una urbe innovadora, cuyo perfil inspira las obras de ilustradores como Pedro Atienzar, con un recorrido artístico por las principales ciudades del mundo.

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Estocolmo ha servido de inspiración a Pedro Atienzar para componer una de sus obras.


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