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Extendiéndose casi hasta Taiwán, viajar a Okinawa en Japón es sinónimo de escapada exótica. Arenas blancas y aguas azul turquesa bendicen un archipiélago subtropical cuya cultura y ambiente difieren de los del resto del país del sol naciente.

Viajar a Okinawa

Okinawa es un destino que vale la pena tener en cuenta por sí mismo y uno de los favoritos entre los japoneses amantes del sol, los entusiastas de los deportes acuáticos y los fanáticos de las actividades al aire libre.

Las opciones de ocio y entretenimiento son amplias y variadas en Okinawa, así como en el resto del país del sol naciente. Por ejemplo, con los juegos de azar. Muy similar a los pinballs, el pachinko es un sistema de juegos en casinos que hace las delicias de los nipones.

Inventado en tiempos de la II Guerra Mundial con el país sumido en contienda, la fortuna determina la suerte del participante, con unas bolas que giran y acaban en un fondo que determina si hay o no premio. Se trata de un juego parecido a las tragaperras de occidente.

Estas máquinas entregan regalos en lugar de dinero, aunque los presentes se pueden intercambiar en otro establecimiento. El pachinko toma forma de máquinas de azar y divertimento como las que se pueden encontrar en mejorcasinoonline.org.

Okinawa: islas de coral y playas de azul turquesa 1
Calle de Okinawa.

El Japón más exótico

La historia y la cultura convierten este Japón de Okinawa en lo más antijaponés; para la mayoría de los habitantes de las otras islas que cada vez vienen hasta aquí en mayor número, se trata del Japón más exótico.

Okinawa también resulta conocida por sus sitios de la Segunda Guerra Mundial. Durante el conflicto, los americanos hicieron del archipiélago el único territorio japonés donde realmente se enfrentaron las tropas estadounidenses y niponas. No solo hubo víctimas entre los soldados, sino que también 150.000 civiles encontraron la muerte.

Con una temperatura media anual de 24º, Okinawa, que está a la misma latitud que Canarias, es famosa por sus islas de coral, sus hibiscos florecidos todo el año, y por sus mares de agua turquesa. De sus 160 islas, 47 están deshabitadas. La más grande es Okinawa, con capital en Naha.

Los habitantes de Okinawa, de ascendencia principalmente japonesa, se cree que llegaron de las otras islas de Japón y no de los países vecinos. Importante puente comercial entre Japón y Asia a partir del siglo XIV, su reino alcanzó su apogeo en el siglo XVI.

Influida por la cultura china

La arquitectura local mezcla elementos japoneses con otros chinos de la dinastía Ming. Las cubiertas del castillo de Shuri-jo de Naha y los dragones de cerámica que las coronan, así lo atestiguan.

Incluso las casas particulares tienen cubiertas adornadas con shi-isa, perros-leones que se cree mantienen alejados a los malos espíritus. Como en el resto del país, Okinawa también abraza el sintoísmo y el budismo, aunque los shi-isa corresponden a otras creencias.

La población más anciana del planeta

La isla nipona es reconocida por poseer la población más longeva del mundo y muchas personas se lo atribuyen a su comida. En su gastronomía están presentes la carne de cerdo y pescado, algas marinas y verduras como la batata o el melón amargo.

Okinawa: islas de coral y playas de azul turquesa 2
Las playas de Okinawa son de fina arena blanca y aguas de azul turquesa.


Okinawa es algo más que un punto de partida desde el que visitar otras islas menos estropeadas. Se trata del corazón de un patrimonio cultural que separa las Ryuky-shoto del resto de Japón.

Entre las islas del norte y las principales isla de Ryuky-shoto hay servicios aéreos y transbordadores; todas las islas del archipiélago están conectadas por transbordador y las más grandes también por avión.

La mejor época para visitar Okinawa y el resto de las islas es de marzo a mayo. De junio a octubre Okinawa suele recibir la visita de seis a ocho tifones, aunque rara vez duran lo suficiente como para amargarle el viaje a nadie.

Si apetece seguir el viaje por Japón, una ciudad altamente recomendable es Kyoto. Con más de 1.800 templos, cientos de santuarios, edificios y barrios históricos, jardines famosos y bellos lugares entre colinas boscosas, Kyoto tiene mucho que ofrecer al viajero. Aun así, la séptima ciudad de Japón no se ha escapado de la modernización, es especial en los barrios del sur. Más destinos con historia en la sección de Internacional.

https://youtu.be/orY9XzxA9G8



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